Necesito silencio, silencio absoluto herman@s. Cada día me gusta menos mi mundo, estoy triste y enfadada con lo que veo y oígo, el post que escribí esta mañana fue muy meditado por no herir al inocente e intentar parar este desenfreno de ataques gratuitos, groseros y burdos. Mis peques me entienden, estoy convencida porque están todos muy quietos, Selena encima de la tele, Iris ayudándome con su ronroneo imparable y mis loquitos durmiendo en el sofá. Gracias a Dios no se oye ningun ruido afuera y estoy en el más absoluto silencio. Algun camión o coche se oye en la lejanía, me demuestra que la vida sigue, la mía de momento necesita recargarse, que haga las paces con ella y con mi entorno y conmigo y con tantísimas vivencias… Sé que siempre estaré en una especie de cuerda floja pero seré el mejor funámbulo de todos los tiempos, sobretodo si se trata de rebatir los ataques imbéciles y gratuitos de cuatro iluminad@s.

Tengo la mochila repleta, cuando consigo aligerarla, algun-a desalmado-a me añade peso y de momento me doblo pero que nadie se ilusione, soy un junco y me crezco otra vez, soy un ave Phoenix pero en bueno.

Tengo muy muy claro que no cambiaré aunque me tenga que dejarme la piel a tiras y defenderé con uñas y dientes lo que considero justo. Me sonrío pensando en mi esposo, ¡anda que no tuvímos pocas broncas! “Mamita me decía si no vas a cambiar el mundo” pero yo seguía y sigo luchando por las injusticias, el maltrato, la prepotencia, firmo, escribo y me manifiesto cuando una causa me parece justa…Soy terca y puede que orgullosa pensando que sirvo para algo importante, parto sólo de la base de que muchos granitos de arena hacen una playa. Me voy dando cuenta hace tiempo ya, de la montonada de fallos que tuve a lo largo de mi vida pero como no puedo re-hacer esta vida pues me queda aguantarme y rezar para no volver a caer en los mismos errores.

¿Es justa la vida que nos toca? quiero creer que sí y sinceramente no me gustaría pensar como algun@s amig@s que no creen, ya creerán, mi esposo creía y le dí permiso para el viaje y quedo en su rostro una paz indescriptible.
Me desgasto con los años, cada golpe, enfrentamiento o desilusión merman mi entereza aunque me queda muchísima aún y tengo que dar guerra. Lucho y lucharé siempre contra lo que me parece mal, sea con acciones, palabras habladas o escritas, no me quedaré nunca quieta y nadie ni nada me detendrá. Siempre, desde chiquita lo hice, cosas muy pequeñas sin muchos bombos ni platillos pero estoy convencida que ningun gesto mío ha caído en saco roto, no podría vivir conmigo misma en paz y es lo que pretendo: vivir con mi pequeña vida interior e irme tranquilita sin miedo y habiéndome perdonado mis fallos gracias a mis luchas.

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