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Noto un desencanto palpable en mi alrededor, en internet, hasta en la atmósfera…Por ejemplo poc@s escribimos y contestamos en nuestro blogs, señal inequívoca de lasitud tanto física como psíquica.

Nos vamos reduciendo, sin darnos siquiera, cuenta en seres agotados, caminando con mucho esfuerzo en medio de la vorágine… Nuestra carga emocional se hace insostenible a nivel personal intentando vivir el día a día sin demasiados estropicios sin embargo nuestra vida ha cambiado, o al menos nuestra forma de vivirla. El levantarse por la mañana resulta un esfuerzo titánico, hacer las cosas más sencillas cuesta mucho más trabajo; no hablo de mí en particular, veo mirando y observando atentamente a mi alrededor y sólo me llaman la atención los ojos de las personas: el desencanto en toda su demonstración…Y no sólo en los adultos curtidos por los años, tampoco los niños tienen este halo de luz propios de su edad.

No lo llamaré tristeza sino indiferencia, pasotismo o peor aún egoísmo. Cada un@ camina al igual que los zombis a su “bola” sin mirar a los lados, o como las bestias de carga con estas crueles orejeras que no les dejan mirar a los lados.

¿Qué nos pasa herman@s? ¿Porqué hemos llegado a estos extremos? ¿Tánto nos pesa la vida?

Esta vida que los medios se empeñan, unos a repetir que es hermosa, que tenemos que crecer y ser felices, otros que se está derrumbando por la crisis, las injusticias y demás dramas. Vale, estamos viviendo una época difícil, no hay duda pero ¡cuánto nos cuesta hacerle frente! Personalmente el día que me vaya sé que muy poc@s me recordarán, lo único importante que dejaré son mis peques, es decir: dos gatas y dos perrit@s pero bueno he dejado los cabos bien atados y sé que no quedarán a la deriva. “Dicen” que dentro de menos de 48 horas llegará, según los Mayas, el fin del mundo, se desmintió pero sabemos que con el pretexto de meternos miedo nos machacan de tal forma que nos someten a una especie de lavado de cerebro y muchas personas influenciables se encuentran perdidas.

Pero sin embargo no veo miedo, veo desencanto, cansancio profundo y pérdida de esta ilusión tan necesaria para vivir en detrimento de la edad. Los niños son las víctimas principales (como siempre). Una criatura es como una esponja, lo absorbe todo, lo bueno y lo malo y el caos que estamos viviendo repercute en su modus vivendi. Hace tiempo que deje de pedir cosas concretas a la vida, lo tengo muy claro pero no puedo dejar de padecer viendo en que estado estamos tod@s…y me preocupan estos niños.

No sé lo que me deparará el nuevo año, tampoco me importa demasiado, no tengo familia y sé que mis pequeños quedarán a buen recaudo, bien mirado soy una privilegiada pero noto que algo no va bien, me importa poco cuando escribo tener faltas de todo tipo, salgo sin preocuparme de mi aspecto y eso que lo tengo que hacer al menos tres veces al día “nobleza, no peques, obliga”.

A mí me parece que nos hemos estancado por las circunstancias, sólo un@s poc@s elegid@s (y queda por conocer el motivo) se salvarán de “la quema” y ojalá sea por lo que aprendieron, no por lo que recaudaron.

Tengo la inmensa suerte de tener amig@s mucho más sabi@s que yo y les deseo lleguen al final del trayecto medianamente felices que ya es mucho, sin olvidar a l@s sin rostro que tanto me aportan. No os dejeis dominar por este desaliento, este cansancio brutal que aniquila, much@s teneis hij@s y padres y sois jóvenes con una vida por delante, lo pido clamando al cielo, liberaros y sólo entonces os podréis realizar. A otr@s ya se nos ha pasado el tiempo…no es una queja ni mucho menos, no es una llamada de atención; es una simple y llana constatación, una forma de anestesiarnos para dejar de dar vueltas a la rueda de nuestra propia vida en plan repetitivo. Nadie me puede negar que el panorama es desalentador y eso que no veo las noticias televisadas, si pongo la radio es para escuchar musica, mis conversaciones procuran ser de lo más anódinas y a solas intento no pensar demasiado, cuidarme y hacer feliz a mi entorno. Ni siquiera me preocupan las próximas fiestas, no me producen ni frío ni calor como a muchísima gente, lo veo y oígo por los comentarios, la esencia de las Navidades se ha perdido y más de un@ no se podrá permitir ni siquiera el lujo de comprar uvas…si llegamos claro. Y no hablo de los niños que verán sus sueños truncados la mañana del 6 de enero.

Supongo que algun@s pensarán que exagero, otr@s que se me ha ido la olla pero sólo opino através de lo que veo, percibo y siento, siempre tuve una especie de sexto sentido cara a la vida y por regla general no dramatizo pero fijémonos un poco sólo en el ambiente y saquemos conclusiones.

Bueno, no llegará el apocalipsis dentro de dos días ni desaparecerá nuestra vieja Gaia y el sol seguirá en su sitio lo mismo que la luna porque el apocalipsis está dentro de nosotros mismos, para algunos ya ha llegado y para otros está haciendo mella sin que se den cuenta,  todos somos en parte culpables.

Puede que estemos a tiempo de frenar el desastre, no lo sé, de lo que estoy segura es de nuestro hastío… Hemos de desaprender desde la base, pero unidos todos con miras a un futuro mejor con un mismo fundamento : el amor.

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