Hoy me han “robado” mi contraseña de mi ordenador… Lo triste del caso es que están utilizando mi nombre y mis apellidos para pedir dinero, me llamaron vari@s amig@s  muy preocupad@s.  Según éstos piratas para llamarlos de una forma suave, mandan mails a mis contactos como si fuera yo, diciendo que fui a un viaje a África dónde me atacaron y desvalijaron y que claro está, pido ayuda… que no me llamen por teléfono y no se lo cuenten a nadie, que me da mucha vergüenza, o sea que una sarta de mentiras como puños. No sé si seré tonta, con demencia senil o poca imaginación pero jamás se me hubiese ocurrido tamaña barbaridad.

Mañana por la mañana iré a denunciar éste atropello cubriéndome las espaldas, es una estafa y no quiero verme involucrada. No puedo entrar en mi correo y hasta ahora no se me ocurrió advertir a mis blogueros fieles que no me pasa nada, (puedo entrar en mi blog sin problemas), que a nadie se les ocurra mandar ni un céntimo, lo único que tengo bloqueado es mi correo.

No tengo que deciros cómo me siento, furiosa, con una sensación terrible de impotencia. Estoy absolutamente harta de robos, fraudes y demás. Sin contar que l@s sinvergüenzas ni siquiera son españoles, la policia piensa que son nigerianos…

Os mando lo que me dictó mi buena amiga Dolorés, DM para los del blog, no tiene desperdicio:

Western Unión, BURKINA, Ouagadougou, 22BP OUAGADOUGU 22

Al ver el mail lleno de faltas de ortografía, un estilo poco habitual y lo extraño de la situación, recibí varias llamadas como ya he escrito antes y gracias a Dios me encontraron tranquilamente en mi casa…

De momento amig@s llevo el soponcio encima, ahora al estar más tranquila decidí explicaros el incidente. Y si os puede poner sobre aviso, mejor que mejor, que no pase a nadie más.

Gracias a tod@s que se interesaron pero desde luego ¿porqué no podemos vivir tranquilos? Estamos a la merced de mafiosos hasta fuera de nuestro país. ¿Dónde están nuestra seguridad, nuestra intimidad y nuestra paz?

Si tuviese niet@s sería una buena anécdota para contarles. Pero ahora mismo no tengo ganas de cuentos de hadas, ni siquiera reales.

¿¿¿En qué mundo estamos???…

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