Hoy al mediodía ha venido a verme el curita del pueblo donde vivo.

Desde un principio sabe que no soy practicante y que no estamos de acuerdo en muchos puntos de vista religiosos. Tenemos largas conversaciones evitando temas en los cuales podemos herirnos. Se llama Luis, colombiano de nacimiento y un joven lleno de entusiasmo con una cualidad que me llama muchísimo la atención por su ausencia en éstos tiempos de cambio: la limpieza de corazón de un niño. Lo considero como el hijo que no tengo.

En Julio operaban a su mamá y estaba muy preocupado, la distancia que les separaba agravaba su desolación por no poder estar con ella en esos momentos duros a pesar de tener herman@s en su país. Por regla general pensamos que el sacerdocio elimina los sentimientos humanos, que sólo se ama a Dios pero es una gran equivocación… y una madre es sinónimo de amor eterno. Y como él me dijo textualmente esta mañana mientras tomábamos una copa de vino: “fue un milagro”. LA BUENA GENTE de mi pueblo se movilizó y recogió el dinero para que Luis pudiese pagar su viaje: en julio es temporada alta y los viajes son mucho más caros pero se superó con creces el dinero necesario, Luis por cierto devolvió lo sobrante. La operación de su mamá fue viento en popa, la señora tenía todos los ases para salir adelante tan rodeada de grandes profesionales, de sus familia, de oraciones y sobretodo de muchísimo amor.

Y para mí ESO es el milagro: la respuesta de LA BUENA GENTE, su entrega y su amor. No es más que una pequeña anécdota de un pueblecito aragonés pero merecía ser contada, al menos me parecía necesario hacerlo.

GRACIAS BUENA GENTE, GRACIAS GENTE BUENA.

frases_de_vida_gente_buena

 

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