Ser honesto no es sólo “no robar materialmente” al prójimo. Lo más importante es ser HONESTO con nosotros mismos y los demás.

Estos días de fiesta en mi pueblo recibí la visita de unos amigos, un matrimonio con un hijo y la  abuela pasada de rosca por culpa de un ictus cerebral severo, la viejita extremadamente cuidada y rodeada de amor incondicional, el chico a su marcha pero sin pasar los límites de la buena educación y el matrimonio normalísimo.

Pero detrás de la aparente rutina hay una historia que tengo que contar, me parece tan clara casi diáfana que los protagonistas se merecen una mención de honor. A él lo llamaré X, me leen gente del pueblo y Dios me libre nombrar a nadie. Bueno pues X como tantos jóvenes sin recursos económicos estudió con beca en un seminario, por su inteligencia pronto lo captaron e hicieron de él un sacerdote sin vocación bien definida, lo destinaron en su pueblo natal y siguió viviendo con sus padres; X sentía que ser cura “con confort incluido” le venía muy pequeño para sus expectativas, era un joven entusiasta y sentía que la vida cómoda no correspondía a lo que él deseaba, pidió el traslado a algún país de ultramar. Se fue a América del Sur con gran disgusto de la familia. Allí supo de verdad lo que es la Vida, supo que el Amor tiene muchos caminos, renunció después de muchísimas luchas interiores y burocráticas al sacerdocio. Volvió a España casado y con un hijo cuando su madre viuda se quedo imposibilitada. Y yo me pongo en su lugar: ¿cuánto habrá tenido que luchar con sus demonios interiores y otros absolutamente visibles? En el pueblo seguro que algún sapo de agua bendita hubiera sido CAPAZ de tirar la primera piedra… Al verse la comidilla de los demás se marcharon. Aquella familia viene muy poco y de verdad es una pena, aquel matrimonio tuvo que tener un valor y un amor inconmensurables.

Y ESO es el verdadero sentido de la honestidad hacia uno mismo. ¿Cuántas personas viven engañando y lo que es peor engañándose a si mismas? Más de lo que pensamos. Humanos que no se aceptan o que por el miedo del “qué dirán” viven una farsa impidiendo ser felices a su entorno y sobretodo impidiéndose ser felices …

Homosexuales casados y con hijos que pasan su existencia metidos en “el armario” donde se ahogan poco a poco, sacerdotes y monjas sin vocación que dañan su conciencia pudriéndose por dentro. Está claro que ha de ser un paso muy difícil de dar y que se necesita mucho valor reconocer haberse equivocado pero ¡cuánto se gana al cambiar de vida! Todos necesitamos realizarnos como personas, tropezamos infinidad de veces, rectificamos y volvemos a caer, así hasta la hora del gran paso, forma parte del juego. Hasta heterosexuales aguantan, sí aguantan unas vivencias absolutamente devastadoras por no atreverse a tomar una decisión beneficiosa para  ellos y sus seres queridos; se quedan en un punto muerto prefiriendo regocijarse en el fango de su cobardía.

Y LA VIDA NO ES ASÍ NI MUCHO MENOS. Hace poco , un año el día 1 de agosto 2012 celebramos una boda gay en un pueblo cercano al mío, era la madrina, salimos en la tele local y en internet y las almas “bien pensantes” me criticaron duramente, no se cortaron ni un pelo cargando de lleno, me conocéis y no me quede callada, con educación pero pronto “murieron” en el intento, sé o más bien aprendí a base de tortas a defender lo que me parece justo y a defenderme yo solita; además cuando cumplí los 60 años decidí cantar la caña a quien me atacaba gratuitamente y ser lo que verdaderamente soy. Si me equivoco no me duelen prendas pedir perdón pero si CREO tener razón no claudico jamás.

Omitiré en éste post la violencia de género…merece un capítulo aparte.

Para concluir quisiera enviar un mensaje: por muchas vidas que tengamos que padecer (sí padecer) tenemos, ya que no nos podemos escapar de hacer los deberes, que nos equivoquemos o no, la cuestión es intentar hacer lo mejor posible, actuar como sabemos, intuimos o podemos. No hay jueces ni balanzas, volvemos o no ¿quién sabe? Estoy convencida que lo más hermoso que podemos hacer, nosotr@s pulguitas, granitos de arena es AMAR, RESPETAR y COMPADECER pero desde nuestro yo más profundo, la vida NO es aparentar sino vivir con honestidad.

Va dedicado con toda mi admiración y respeto más profundo a l@s hombres y mujeres honest@s.

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