Gracias a tod@s desde lo más profundo de mi corazón, gracias por vuestro apoyo, vuestro ánimo, vuestras palabras y vuestro amor. Recibí muchas llamadas, mails privados y ayuda moral en el pueblo, todo en conjunto fue un bálsamo que calmó un poco el dolor de mi alma.

Esta mañana hable con dos veterinarios, me dijeron que por muy difícil que haya sido tomar la decisión de la eutanasia, había sido la correcta; ellos me conocen bien y saben cuánto amor tengo a los animales, me explicaron que dando el paso pude evitar a mi pequeña unos sufrimientos innecesarios, más no sabiendo cómo hubiese quedado. Sus palabras me reconfortaron, ellos saben más que yo y no siempre nos podemos dejar llevar por los sentimientos. Que había sido un accidente de éstos fortuitos… y que no me sintiese culpable. El dolor se irá haciendo más llevadero, tengo buena experiencia en éstos trances y el tiempo es nuestro mejor aliado.

Algo muy importante aprendí éste fin de semana: hay muchísimas personas muy concienciadas  con los animales, para mí que llevo muchos militando por ellos fue una bendición.

He aprendido también que debemos apartarnos de la inseguridad, del miedo a equivocarnos, somos simples humanos de viaje para aprender, tenemos que saber aceptar nuestros errores pues forman parte de nuestro aprendizaje. Claro que cuesta reconocer que metemos la pata pero si en el momento de errar lo hacemos de buena fe y si procuramos no repetir el mismo error cumplimos con nuestra tarea kármica; hemos de olvidarnos de nuestro ego y aceptar nuestra levedad terrenal. Somos como niños aprendiendo, a fuerza de no atinar llegamos a ser dignos. Supongo que no acaban mis viajes, que me queda mucho camino por recorrer pero como no hay elección, intentaré hacer mis deberes lo mejor que pueda y sepa, pero en momentos de dolor se me hace muy cuesta arriba.

Gracias de verdad, en verdad que somos UNO en medio del cosmos y seguro que algún día éstos viajes de ida y vuelta acabarán, sabremos por fin la única y auténtica verdad.

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