Ayer ocurrió una desgracia muy grande, éstas desgracias que llegan tontamente sin que las esperes pero te dejan hech@ polvo: me acababa de duchar y baje a buscar Kafka-lina  que se había quedado en el sofa, la subí en brazos renegando, Vivaldi  ya había subido conmigo. Llegamos arriba, la peque saltó y cayendo en el suelo se rompió las dos patas delanteras, la llevamos al veterinario de urgencia, un buen amigo condujo el coche mientras la tenía en brazos y después de las radiografías me dio poca esperanza de que vuelva a caminar, son perritos muy fuertes pero muy frágiles de los huesos. Tuve que tomar la terrible decisión del sacrificio…

Me siento tan culpable de lo que pasó, si la hubiera sujetado mejor, si la hubiera dejado abajo, si, si si…Tenía sólo un año recién cumplido, llena de ganas de vivir, sana y feliz. Me costó mucho decidirme pero tener un animal que no disfruta de una calidad de vida es puro egoísmo y sé que ella tan viva no hubiese sido feliz. No sé si actué bien, si tome la alternativa correcta y si allí donde está su almita pura me podrá perdonar.

Tod@s sabéis lo mucho que amo los animales y pensar que soy la culpable me deja sangrando por dentro, el corazón hecho trizas, ni siquiera estoy enfadada, sólo con un enorme sentimiento de culpa, por desgracia no puedo dar marcha atrás en el tiempo. Me queda Vivaldi claro pero es mentira que un clavo saque otro clavo y me va a costar mucho llegar a perdonarme, una losa más en mi mochila, un fallo más a contabilizar con los muchos que cometí.

Pequeña mía, te ayudé a nacer, sin asistencia te hubieras muerto, te crié con biberón, fuimos la una para la otra y sé que este año demasiado corto fuiste muy, muy feliz. Dios, ¡lo siento tanto! Me duele más que cuando me rompí las costillas. Sabes cuanto te quería, lo mismo que tú a mí, y si supiera que me perdonas me sería más fácil perdonarme, no me quito la imagen de tus dos pobres patitas colgando, con la doble fractura en ambas.

Otro animalito que se me va, pero ésta vez por mi culpa… Todos están en mi corazón y en los cajoncitos de mi memoria y tú Kafka-lina, mi pequeña saltarina (demasiado desde luego) tendrás siempre un lugar muy especial. Ahora estarás saltando en el Arco Iris de los animalitos.

Captura

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