Hoy he recibido un video precioso de mi bien amada Bretaña donde fui tan feliz, mi madre era nacida en esta región celta, salvaje y a la vez llena de rincones entrañables y misteriosos. Se trata del puerto de Saint-Guénolé en el Finisterre francés.

El océano Atlántico nos abre sus brazos invitándonos a jugar con las olas donde se divierten el sol y la luna. Pero es en plena ira cuando más me gusta, mirando sus embistes y escuchando sus rugidos semejantes, a veces, a profundos lamentos, uno se da cuenta de su pequeñez, de su infinita fragilidad.

Son los elementos naturales de Gaia los que nos enseñan verdaderamente lo que somos, un simple átomo del gigantesco cosmos. El cielo desatado se une a la furia del océano regalándonos un espectáculo dantesco pero hermoso.

http://www.wimp.com/angryseas/


Ver en pantalla grande y disfrutad con todos vuestros sentidos libres de ataduras.

 

Anuncios