El sábado pasado se presentó en casa una parejita entrañable, amigos míos, cuando vienen al pueblo siempre me hacen una visita. Los dos son novietes y aprovechan algunos fines de semana para verse, él vive en Barcelona y ella en Madrid, son estudiantes brillantes y como todos los jóvenes tienen las inquietudes de su edad. La verdad es que son tan tiernos que me dan un baño de juventud… a la vejez viruelas. Ella es una amante incondicional de los perros, siempre juega y acaricia los míos que por cierto están encantados. Cada uno vive con sus padres, con la consiguiente “obediencia” a las reglas establecidas…

Alrededor de las 18 horas, estando yo sentada en la calle con mis vecinas, vienen con un chihuahua de dos meses envuelto en una toalla, lo habían rescatado de un críador nombrado ya en mi blog: https://lalunagatuna.wordpress.com/2012/02/29/2065/?preview=true&preview_id=2065&preview_nonce=2ed97db1ce. por la “módica” suma de 50 euros..

Ella lo había comprado pero cuando avisó a sus padres la respuesta fue tajante: si vienes con el perro, los dos vais a la calle

¡Claro que me lo hubiese quedado! ¿Quién no se enamora de un bichito juguetón, confiado e indefenso? Pero ya tengo mis peques, que por cierto lo acogieron como lo que es: un juguete nuevo, enseguida hicieron buenas migas. Pero no estoy por la labor de criar y enseñar de nuevo buenos modales a un cachorrito. Así que empecé a llamar a los conocidos, eche voces pues no quería coger cariño a este ser tan frágil y con tantas ganas de vivir, lo miraba y sentía mariposas en el estómago. Y se hizo el milagro: unos amigos muy amantes de los animales se lo quedaron, a las 21 horas vinieron a buscarle  y ayer tarde se marchó con dos bichones malteses a Barcelona. Sé a ciencia cierta que el pequeñin está en muy buenas manos, tengo la inmensa suerte de tener amistades que piensan como yo: hemos de respetar cualquier criatura viva. Para mí fue una inyección de adrenalina, ¡Había solucionado el problema! Esta claro que pienso en éste pequeñin con añoranza pero don dinero y mi fortaleza tienen mucho que ver…Ya no tengo 20 años y no me como el mundo, bastante tengo para que no me coma a mí.

Fue una anécdota muy bonita, los jovencitos se marcharon a sus casas, con penita por la separación pero contentos de saber el pequeño en lugar seguro. Y yo pues encantada de haber sido útil, con esa sensación que aligera el corazón y la certeza de haber obrado desde el amor.

Dedicado con todo mi cariño a Irene y Carlos.

 

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