Nacemos desnudos y morimos casi igual…A medida que pasan los años cubrimos nuestra desnudez con una coraza que fabricamos poco a poco para protegernos de los ataques exteriores, vamos aislándonos para sobrevivir pero cuando pensamos que estamos blindados por siempre jamás nuestra edad, nuestras experiencias y el paso de los años han ido fragmentando nuestra envoltura que nos costó tanto elaborar hasta dejarnos el alma al desnudo y a merced de cualquier embiste.

Cuando somos jóvenes pensamos que la vida es nuestra, que somos los amos del mundo, poco tardamos en advertir que todas nuestras creencias, nuestros alardes eran un simulacro y sin darnos cuenta concebimos un artilugio mental para protegernos pensando estar a salvo. Ya pueden atacar los dragones del día a día, escupir fuego: nuestra cota de mallas nos hace invencibles.

¡Pueriles mortales! Si no aprendemos que no estamos a salvo nunca… La hermosa armadura se oxida con el tiempo, se desgasta con cada embestida y un buen día nos damos cuenta que hemos quedado a la merced del destino, siempre estuvímos dependientes de él, pero bien protegidos jugábamos al escondite ignorando o queriendo ignorar que éramos una presa fácil y sin escapatoria.

Y empieza la pesadilla más o menos doloroso según el tributo que nos toca pagar. ¿Quién no ha sentido la extraña sensación de ver a su doble viviendo su vida?

“Este no puedo ser yo, es un mal sueño, mis seres queridos aparecerán en cualquier momento, no es más que una pesadilla y me voy a despertar” Y es un sueño recurrente, bueno sueño no, más bien sensación de desdoblamiento.

“Vale, este ser es igual que yo pero no es yo, voy a recuperar todo o casi todo lo que perdí, me olvidaré de este mal rato y aquí no ha pasado nada.”

Pero esa sensación acude cada vez más a menudo dejando un riego de dudas y dolor. Porque sabes que no estás loca (¡ahhh! encontrar un refugio lejos de la realidad) pues no, hay que apechugar y seguir lidiando contra tus fantasmas, tu destino y tu tiempo y a cuerpo desnudo sin tu hermosa protección que ya no brilla al sol.

Te consuelas,es tu única salvación, pensando que cada día es uno menos y que en algún momento te despertarás en otro lugar desconocido pero no te asustas, sabes que no será tan malo como el tuyo que compartes con tu alma sin protección ninguna.

https://www.youtube.com/watch?v=BlspTR-5q8M

 

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