Frases Bonitas de Charlie ChaplinSin saber muy bien porque, me acuerdo muchísimo de vosotros mis seres queridos que ya se fueron, puede que necesitéis que os recuerde después de tantos años de silencio, silencio a veces gritado desde las entrañas, silencio mudo y doloroso; es hora queridos míos plasmar por escrito todo lo que se almacenó durante tanto tiempo, escupir, vomitar, echar el alma fuera para obtener una paz anhelada y de paso rendiros un pequeño homenaje, a veces triste pero sobretodo alegre, haceros reir allí donde estéis. 

Empezaré por tí mi querido Tino ya que fuiste el primero que abandonó esta envoltura incómoda llamada cuerpo. Te marchaste sin ruido fulminado con el rayo del no-retorno…  habías tenido una hemiplejia y sabías que la siguiente sería una silla de ruedas o el gran viaje…Mira que tuviste suerte querido suegro, es que después de tantos años no quiero ni imaginarte prostrado, porque vamos a ver, de cordero poco ¿o no? No nos engañemos, genio y figura hasta la sepultura y no te veo dependiendo de manos que por muy eficaces y amorosas te hubieran parecido garras. Porque de armas tomar lo eras, no se puede negar… De muy buena familia, militar de carrera te enamoraste de una modistilla que veías cosiendo en un taller cerca de tu casa con el consiguiente cabreo de tus progenitores, en castigo te mandaron a Cuba durante un año, de poco sirvió, cuando volviste a España tu primera visita fue a la ventana del dichoso taller donde tu amada seguía dándole al pedal de la máquina con la típica nostalgia de las enamoradas. La boda fue muy parecida a la mía, cuatro gatos… Casado te fuiste a la guerra, teniendo bastante cabeza para no dejar a tu joven esposa en estado, en 1936 en uno de estos “descansos” la dejaste esperando (un descuido supongo) a tu hijo que sería mi esposo más tarde. Claro que cuando acabó la guerra, tú mi querido futuro e idealista suegro te mandaron a Francia prisionero en un campo de concentración vigilado por senegaleses, de allí tu “manía” (eras incapaz de odiar) a los franceses. Luego te mandaron a otros campos en España, pero como dice Kipling “esa es otra historia”. La cuestión es que te buscaste la vida: tocabas el órgano como los ángeles, los rojos de entonces no tenían porque ser ateos y el jefe de los campos te hizo organista mayor lo que te salvó la vida. Saliste porfin, hecho polvo pero vivo.Tu amada esposa te esperaba con un niño ya crecidito que iba a robar frutas y verduras con su tío allí donde se ubica ahora el hospital de Belvitche acompañados de Boby que aprochevaba para alimentarse de berzas y fruta, hasta sabían esconderse del revisor de aquel tren destartalado… Tu mujercita te curó: estabas incapacitado por el reuma, cada mañana te daba dos dientes de ajo en ayunas, remedio casero pero infalible, al cabo de un tiempo estabas recuperado. Tino, mira que te gustaban las mujeres ¡más que a un tonto un lápiz…!  Tu buena esposa te tuvo que aguantar muchas infidelidades. ¿Te acuerdas cuando te fuiste a vivir a Mataró? Solito, tu hijo fue a buscarte con el tren, intentaba que volvieras a tu casa, no sé muy bien lo que pasó pero volvíste, teníais entonces un perro llamado Boby, cuando tu esposa no podía más con tu ausencia le decía al perro: “Boby, el Tinet es malo, cuando vuelva lo tienes que morder”; supongo que se lo repetiría hasta la saciedad, cuando entraste el animal te mordió la pierna, en confianza Tino, te lo tenías merecido. 

 Después del primer ataque te quedaste con un lado medio paralizado lo que no te impedía seguir luciendo el tipo: siempre trajeado, sombrero ladeado y bastón con empuñadura de plata ¡anda que ibas chulo y cómo te gustaba presumir!. Te voy a refrescar la memoria con una anécdota divertida que sin embargo no hizo gracia más que a tí y a mí que no me dí cuenta de nada: cuando cumplí los 22 años me invitaste a tomar un café en la gran vía a un bar musical donde se reunían tod@s l@s criticon@s encopetad@s y bienintencionad@s. Me acuerdo que nos sentamos bien a la vista de tod@s, áquel día fuiste más cariñoso que nunca y en el momento de separarnos me díste ¡2000 pesetas de la época como regalo! Te abracé efusivamente y salímos dejando un reguero de comentarios, si te soy sincera no me dí cuenta de tu jugada, aún me río, claro que no llevaba la etiqueta de “nuera” en la cara…

Pero hiciste bien, tu vida no fue de color de rosa, después de la guerra además de encerrarte más de 10 años, en cuanto venía “el petitet” como lo llamabas a Barcelona te venían a buscar, te llevaban a la Modelo, 5ª planta donde te reencontrabas con antiguos compañeros de fatigas, cuando la visita del dictador terminaba te mandaban a casa de nuevo hasta que un día te olvidaron con unos cuantos más…Esta historia la guardo para comentarla con mi querida suegra. Por desgracia no llegaste a conocer la transición por muy poco tiempo.

Tampoco habrás olvidado tu recorrido cada Nochebuena por todos los Belenes de las iglesias del centro, cogido del brazo de tu mujer, era un rito que practicaste mientra las fuerzas te lo permitieron, ahora pongo cada 13 de diciembre, día de tu cumpleaños, un Belen chiquito a tu foto para que no te “añores” porque para mí sigues presente y vivo en espíritu. Es que el 13 de diciembre es un día muy, muy especial: Santa Lucía y tu cumple, 3 de las personas que más amo se reunen en esa fecha. Cuando cumplí 21 años me regalaste una llavecita de oro muy chiquitita diciéndome que si la tocaba tú me ayudarías, y ¿sabes que la llevo siempre colgada del cuello con el primer regalo de tu hijo, un rubi en forma de corazón y su estrella de David…? Bien sabes que no soy de joyas pero son mis ayudas y nunca me desprenderé de ellas. ¡Cómo me gustaban las horas pasadas juntos, tú hablándome y consolando mi corazón herido, dándome consejos y sobretodo transmitiéndome un amor infinito.

Tuviste suerte Tino, sabías que lo más leve que te podía pasar era terminar inmovilizado; una tarde al volver de tomar café caíste fulminado nada más entrar, no consiguieron reanimarte y nosotros que estábamos con mi madre recién operada no llegamos a tiempo para tu sepelio…Pero no importa, es a los vivos a quienes hemos de cuidar. El adiós te lo dimos querido Tino, bueno el adiós no, el hasta luego sí porque no nos abandonaste nunca del todo. Sólo tenías 64 años…

No me importa demasiado donde estás ahora, sé lo mucho que me quisiste y aún noto tu presencia sobretodo a través del amor y respeto que siempre te tuve, te tengo y te tendré.

¿Crees que algún día nos reuniremos? A mí me encantaría pasear de nuevo contigo, cogidos del brazo, tú hablándome y yo escuchando…

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