4

Acabo de leer una entrada hablando de un gato que visita la tumba de su amo trayéndole regalitos cada día ( una ramita, un cordón, una hoja) y empecé a recordar a uno de mis numerosos gatos: NANUK.

Teníamos por costumbre mi marido y yo, después de guardar durante toda la semana restos de comida que congelábamos, pasear hasta una calita cerca del rompeolas de Barcelona, era el refugio de un centenar de gatos que cuando nos veían acudían en tropel a buscar “su pan de cada domingo” no sé quiénes se lo pasaban mejor, ellos o nosotros…Uno de éstos domingos fuímos con el corazón hecho polvo : habíamos tenido que sacrificar a nuestra querida Sacha, una dóberman con alma de chihuahua encontrada en la autopista; después de dos operaciones por un papiloma maligno en la mandíbula desistimos, el veterinario y nosotros  decidimos darle una muerte digna sin más sufrimientos.

Sin ganas nos acercamos a dar de comer a los hambrientos y vímos una especie de pulga atigrada buscándose la vida, lo mirábamos, él nos miraba y surgió el flechazo, las ondas magnéticas y las buenas energías revoloteaban por doquier…Dos días antes habíamos renegado de adoptar cualquier bicho viviente pero la carne, en éste caso el corazón es débil, la pulga peluda se dejó meter en mi bolso y nos fuímos para casa, aquél día nos quedamos sin aperitivo… Cuando llegamos (era domingo) Manolo fue al bar a pedir leche para nuestra nueva adquisición (no se acordó siquiera de traer un vermut para cada uno), mientras tanto el gatito se daba una vuelta por la casa, hizo pipi de cara a la pared disculpándose <naturaleza obliga> y ronroneando como un motor diesel nuevo: nos aprobaba en todo. Y entró a formar parte de la familia, reducida pero familia al fin y al cabo…

Mi marido iba casi cada día a comprarle sardinas al mercado, se las limpiaba con esmero y Nanuk se transformó en un hermoso felino. Cuando nos trasladamos a Samper la vida siguió igual o mejor para Nanuk que podía salir al campo, estaba esterilizado pero la libertad incluye otras cosas que correr detrás de las señoritas… Le habíamos bautizado Nanuk pensando en este buen esquimal tan limpio de corazón y luchador, con el tiempo terminó siendo Dodo (pronunciar dudu) malo en catalán, se las sabía todas y supongo que no hace falta más explicaciones. Por cierto que descubrímos su talento de cazador nato, la casa tiene unos graneros inmensos entonces llenos de ratitas que hacían las delicias de dón Gato, las cazaba y pronto no quedó ni una, lo malo es que nos las ofrecía muy orgulloso, al principio no nos hacía ninguna gracia pero terminamos aceptando sus “regalitos” y felicitándole.

Mi marido empeoró pero el gato seguía sin moverse de su lado, lo adoraba. Entretanto adoptamos una perrita abandonada Nana, se llevaban muy bien y con mucho respeto, mi señor gato mandaba, de casta le viene al gato, perdón al galgo y Nana le imitaba en todo.

En las últimas horas vino una amiga y se llevó la perrita, no me acordé del gato mientras ayudaba al enfermo a emprender su viaje, él se quedó a nuestro lado… Al cabo de unos dos meses me dí cuenta que Nanuk no comía ni bebía, <antes no era cápaz>, lo llevé al veterinario: tenía los riñones bloqueados y me recomendó Olga que sabía la historia poner fin a sus sufrimientos…Nanuk  había elegido y se reunió con él, pero se marchó también otro trocito de mi corazón. A menudo me acuerdo de él que va tan estrechamente vinculado a mi peor época. Hacía tiempo que quería hablar de él, pero a veces los recuerdos duelen y es mejor no desenterrarlos, hoy me ha parecido buen momento para rendirle un pequeno homenaje, ahora tengo dos gatas aparte de los peques, ellas nos siguen cuando los saco y juegan con ellos mientras tomo mi café mañanero, todo un espectáculo para unas personas poco acostumbradas a tratar los animales como ha de ser y no me escapo de algunos comentarios ácidos pero me es igual.

Los gatos son grandes desconocidos, no los adoptas tú, son ellos los que te dan el visto bueno, son independientes y obedecen si quieren, es un rasgo que me encanta, no son en absoluto serviles. Tienen fama de poco cariñosos y traidores, yo he tenido un montón de mininos y nunca lo fue ninguno conmigo…

Creo en la bondad innata de los animales en general y a estas alturas nadie me hará cambiar de opinión.

imagesCADE1EWP

Anuncios