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¿Dónde está ese espíritu de la Navidad estos días? A mi alrededor sigo viendo las mismas caras de siempre y en los medios informativos, los escasos que miro, sólo hay quejas, gentes entrando y saliendo de tiendas, preocupaciones pero consumismo, etc…bueno lo de cada año últimamente. Pero no quiero tocar este tema tan machacante y repetitivo.

Recalco primero que no es mi intención ofender, rebatir, abrir temas sin fin…soy demasiado respetuosa para caer en lo que llamamos coloquialmente “el mal rollo”. Pero si la gran mayoría de nosotr@s nos olvidamos de verdadero festejo: el nacimiento de un hombre llamado Jesús de Nazareth, ¿cómo no nos vamos a olvidar de sus padres? Es una lógica.

No voy a meterme en teología, sólo voy a mirar con atención e intentar describir con equidad los acontecimientos: un matrimonio que se ama, la mujer a punto de cumplir con su embarazo, un hombre carpintero, obligados por ley a viajar a Belen cuna de la tribu de David, es decir sus antepasados para censar a un niño… Vale, me dirán que hay leyes bajo otras formas que siguen igual de idiotas, pero ¿se han imaginado alguna vez el panorama al cual se tuvo que enfrentar esta familia?

Un burrito, un cabeza de familia y una mujer a punto de dar a luz…con el escaso dinero cuidadosamente administrado, un hatillo de ropa y algunos víveres.

Creo que María hubiera preferido tener a su hijo rodeada de su madre, sus vecinas y seres allegados, en un entorno familiar como todas las mujeres de entonces y ahora.

Sin embargo, ¡¡¡Qué poco hablamos de María y José en el día del Nacimiento!!!

¿Algun@ de nosotr@s se paró alguna vez pensando en la congoja de José, con su amada esposa padeciendo los dolores de parto y buscando un sitio decente? Porque María parió lo mismo que todas las mujeres, y la tuvo que ayudar el único testigo: su esposo José que sin ánimo de crítica debía de estar bastante perdido, prefiero pensar que algunas de las esposas de los pastores durmiendo cerca les echaron una mano. Un parto es un parto, hace miles de años u hoy mismo y apenas se habla de ello. Tanto María como José eran seres sencillos, no habían salido casi de su pueblo salvo algunas visitas a parientes, todo les vino de nuevo y me los imagino bastante confusos, las circunstancias, el tiempo etc…Me gusta imaginarme que María sabiéndose a punto de ser madre habría preparado alguna ropita para cubrir al Niño antes de marcharse ayudada por su familia y José también habría previsto algo, nadie en su sano juicio emprende un viaje en circunstancias difíciles sin una cierta organización y en mi humilde opinión ninguno de los dos cónyugues era un inconsciente.

Poco se habla de María como mujer, como ser humano, como madre al principio, de sus dolores cuando tuvo que huir a Egipto, de su entereza física, de sus miedos a ser su hijito asesinado como tantos  otros niños…Y menos aún se menciona José, un hombre sencillo que tiene que hacerse cargo de un bebé recién nacido y una esposa apenas repuesta de un parto. Sinceramente, no me gusta la imagen que se da de él, me pareció siempre un hombre muy valiente buscando siempre lo mejor para su familia, trabajando para mantenerla. Vivían modestamente pero en ninguna de las Escrituras se habla de estrecheces, eran una familia donde nada sobraba pero tampoco faltaba. Pocas personas saben que san José es el patrón de la buena muerte, se marchó rodeado de sus seres amados, en paz y dulcemente, a mí me parece que es uno de los grandes olvidados de la historia. Sin embargo ¿cuántos José hemos conocido? hombres éticos, luchadores, amantes padres y esposos…trabajando de sol a sol buscando debajo de las piedras es sustento de su familia. HOMBRES de verdad que pasaron sin pena ni gloria, pero recordados como personas grandiosas cara a los hijos y nietos, siempre mencionados con amor, respeto y admiración. En las Escrituras es el olvidado y a mí no me gusta…

Ahora se está discutiendo sobre el buey y el burro…El buey no sé si estaba pero el burrito que los trajo tenía que estar en la cueva ¿o le habían dado vacaciones? ¿Porqué no hablar más de los verdaderos protagonistas? Sinceramente en aquellos momentos Jesús no era más que un bebito indefenso y sus padres eran los que le protegían.

Como escribí antes, Dios me libre de ofender a nadie, pero ahora que llega el 25 de diciembre ¿porqué no tener un pensamiento de amor hacia un matrimonio normal que tuvo que vivir una auténtica odisea? Olvidémonos de las imágenes edulcoradas de María y José para pensar en ellos como verdaderos humanos, creo que se lo merecen.

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Dedicado a todos los padres valientes y amantes de sus hijos, padres luchadores que aunque no estén ya con nosotros permanecen en nuestro corazón, en especial los de Raúl.

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