“El abrazo del rescate”. La primera semana de vida de estos gemelos, cada uno en una incubadora. Aparentemente uno no se esperaba que sobreviviera. Una enfermera del hospital, en contra de las reglas del hospital, puso a los bebés en la misma incubadora. Cuando los pusieron juntos, el más sano de los dos, puso su brazo sobre su hermana, “abrazándola”. El ritmo del corazón del bebe mas pequeño se estabilizó y su temperatura se normalizó. Ambos bebés sobrevivieron. Y el hospital cambió sus normas después de ver el efecto que produce el estar juntos los bebés. ABRAZAR,… una grandiosa medicina. Transfiere energía y es un gran estímulo emocional. Dicen que necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos, y doce para crecer. No sólo es bueno, es NECESARIO


He recibido esta mañana un mail que quiero difundir, lo he renviado porque me encantaría que todo el universo lo vea. A mí me ha emocionado y sobran las palabras.

Cuando me quedé sola lo que más añoraba eran los típicos “achuchones”, el contacto humano con humano, el hecho de no poder rascarle la espalda a mi esposo, de no poder tocarlo simplemente me producían un dolor increíble.

Estos niños recien nacidos nos están dando una lección magistral de AMOR y ayuda al débil y nos puede abrir muchas puertas en cuanto a la psicología de los seres vivos.

Mi tío era pediatra y decía ya en aquella época (tendría más de cien años) que el conocimiento no tiene edad, los sentimientos tampoco. Hoy he tenido la prueba, el fuerte protege al débil y aún sigo trastornada viendo esta foto; sabeis que estoy muy cercana en cuanto se trata de niños por mis vivencias.

Bertha, me haces falta ahora, estoy llorando a lágrima viva viendo estos dos renacuajos abrazados, y tú y tú y tod@s mis hermanos desconocidos o casi.

A mí no me falta a quien abrazar, tengo pocos pero estupendos amigos que estrujen hasta hacerme daño pero no es lo mismo, sé que me entendeis.

Bueno no sé muy bien lo que es amor de sangre, pero creo que es el amor infinito aunque no tengamos la misma proveniencia, Manuel llegó a ser yo y aunque te pase factura la vida, vale la pena pagarla al contado.

Daría mi vida por un abrazo de mi esposo, de mis hijos y mi familia y eso que han pasado años. El dolor, la añoranza siguen al pie del cañón

Bueno, me estoy poniendo ñoña de nuevo pero sé que he tenido mucha suerte en esta vida pues he conocido lo más importante.

Sabeis que nunca doy consejos pero voy a transigir por una vez: si amais, abrazad al-@s amad@s, el contacto físico es una bendición y cuando ya no nos es posible expresarlo tenemos un vacío insondable.

Os abrazo herma@s con mi cuerpo contra el vuestro, los dos rebosantes de amor.

Dedicado mi tío Paul Horveno, pediatra y director del hospital de Nantes,  murió a los 44 años en un accidente  con Yves mi primo; pero en Francia reconocieron su valía.

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