Callar, tragar hasta llegar a somatizar el montón de porquerías que no conseguimos digerir se tiene que terminar de una vez por todas.

Hemos de desaprender entre muchas cosas a no decir lo que pensamos, a callar, a no ser sinceros con los demás ya que nunca lo podremos ser  con nosotros mismos y si tenemos algún engaño personal más vale olvidarnos de crecer…

No quiero hablar de decir la verdad a boca rajo, sin delicadeza pero sí de opinar con sinceridad procurando no herir a nadie, la verdad bien expresada no hace daño al contrario, ayuda. Hay muchas maneras de hablar: el tono, las formas, las palabras mismas…Todo siempre dicho desde el Amor, el Respeto y la Tolerancia.

Sé perfectamente que esto molesta, nos hemos educado en medio de una hipocresía solapada, desde que somos pequeños nos han enseñado la falsa educación de NO expresar en voz alta de nuestros verdaderos pensamientos y opiniones por el afán de quedar bien o simplemente llamar la verdad con su verdadero nombre. ¿Y qué hemos ganado? Una represión que nos ha ido estrangulando y en lo que a mí concierne he llegado a la conclusión que ya vale, es hora de desaprender y decir lo que pienso…

Quiero abandonar la postura comodísima de quien calla otorgaTampoco iré a matacaballo, no es mi estilo, siempre o casi procuro pensar antes de hablar y no herir gratuitamente pero si tengo la obligación de escuchar las opiniones de mi entorno también tengo el derecho de rebatirlas siempre intentando dialogar con serenidad sin perder los papeles.

(Cosa que también tendré que aprender como buen hijo de vecino)

Esta mañana me callé y aún me pregunto porqué…me decidí escribir esta tarde como terapia, para tranquilizarme y poder analizar desde la razón una conversación que me dejo sin palabras, tampoco era momento de contestar, los temas graves aunque no sean personales se han de meditar antes de ser tratados para evitar consecuencias mayores. Obrar o hablar a lo loco siempre es negativo pero estoy enfrente del ordenador con un nudo marino gigantesco en el estómago…Ya sé que tendré la oportunidad de liberarme pero antes quiero meditar bien lo que voy a argumentar. De momento maldigo la dichosa educación que he recibido, el maldito miedo que he ido acumulando y maldito interés tan desfazado por quedar bien. Siempre queremos ser perfectos desde nuestro individualismo, olvidarnos que somos simples seres imperfectos llenos de defectos y siempre a punto de fallar aunque no queramos. ¿Porqué no dejar de ser uno para unirnos ya que todos formamos una sola creación? Pertenecemos a los mismos orígenes cósmicas y allí nos reuniremos, entonces ¿porqué no aceptarnos los unos a los otros tales como somos? ¿Porqué no hablar con la verdad de igual a igual? ¿Porqué estos miramientos y pudores tán negativos?

¿Sabes tú más que yo? Enséñame y compartiremos nuestros conocimientos, experiencias y vivencias. Desde la verdad pura y dura seríamos un pozo de sabiduría y estaríamos mucho más unidos en el universo con esta humildad tan característica de los grandes iniciados. Me voy dando cuenta que el presumido que se vanagloria de su conocimiento sabe muy poco en realidad y me produce más bien risa que admiración.

Desaprendamos las equivocaciones sin culpabilizar a nadie y enseñemos a las generaciones venideras a, por lo menos, hablar con franqueza, a no callar la verdad aunque esté equivocada. Siempre se está a tiempo para rectificar.

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