PLASTA, el único macho de mi vida actual.

 Hoy me he despertado muy temprano y no conseguí recuperar este sueño tan agradable de las madrugadas fresquitas mensajeras del calor; supongo que por la alegría de haber pasado la ITV sin problemas ayer. Tengo un concepto démodé de lo que representa un coche, para mí es un simple vehículo y me importa muy poco su antiguedad, aspecto y demás, o sea que mi vieja Azulina destaca bastante, pero me lleva, me trae, me hace un buen papel y no tengo ninguna intención de cambiarla mientras dure…pero los señores inspectores buscan siempre el mínimo fallo y tocan lo que se tendrían que tocar ellos mismos…, todo él que esté en mis circunstancias me entenderá perfectamente. Pues ya estoy tranquila un año más y supongo que el alivio en sí me trastocó para bien.

Pensar echada en la cama es, según las circunstancias una terapia de choque, yo me levanto contenta y llena de buenas ideas. Que sí, de vez en cuando tengo algunas aunque no es muy frecuente.

Vivo sola, libre y sin ataduras que no sean mis gatos pero a veces necesito un hombre, pero sólo a ratos (intuyo la imaginación calenturienta de algunos), al vivir sola me he tenido que volver un manitas pero me falta la fuerza bruta del macho…apañar ciertos desperfectos me resulta imposible, ahora tengo que bajar una cómoda pequeña y llevo meses pidiendo ayuda pero puede que mi reputación o aspecto de femme fatale retenga el personal…de ilusión también se vive

Tampoco creo necesario líarme las 24 horas del día con un tío sólo por estas menudencias, no creo en eso que llaman “follamigos”, mi edad ya respetable ha ido reforzando mis conceptos de la amistad. Ahora el único macho conviviendo conmigo es Plasta que con sus antecedentes de salud y demás impedimentos no representa para nada el típico latín lover. Además me costó mucho aprender a vivir sola y no creo estar preparada para una convivencia con todo lo que conlleva, claro que hay momentos en que se añora el contacto humano, un abrazo cálido y la práctica del sexo se puede paliar con un poco de imaginación, ingenio y medios al alcance de todo buen hijo-a de vecino. Al pan pan y al vino vino…

Después de convivir con mi marido tantísimos años (hasta que la muerte os separe nos soltó el alcalde de sopetón) las comparaciones odiosas de por sí se magnificarían, o sea que me quedo con el mueble en el primer piso y si necesito apretar una tuerca o dar una mano de pintura pues llamo a alguien del gremio.

Manolo me enseñó, entre otras cosas, a ser autónoma, a vivir acorde con la naturaleza, su forma de vida solía ser primitiva en el buen sentido de la palabra, no era la reencarnación del hombre de Cromañon pero sabía vivir en comunión con todo lo natural, sin grandes necesidades ni consumos absurdos y claro no convives con una persona 35 años sin que te deje alguna enseñanza, para él todo lo natural era imprescindible para tener una vida llena y sigo su mismo camino, pasaba de expresiónes como tabu, aparentar, represión y las opiniones le traian sin cuidado. Confieso que al principio fue duro para la típica niñata pija pero con el tiempo pasó a mejor vida, yo también por cierto, salí ganando en calidad de todo tipo.

La maldita caída en que me rompí las costillas me limita pero siempre o casi me las apaño, sin contar que los años pasan…

Estaba reforzándome también en la creencia de que todos tenemos una vidas anteriores, pensaba en personas conocidas cuyo fallecimiento anuncian en los medios de comunicación, me acordaba de un cantante Freddy Mercury que me encanta sobretodo en su interpretación de la música de Los inmortales, cuando murió sentí una especie de duelo interior que me hizo pensar en la posibilidad de habernos encontrado en alguna parte del tiempo, no me suele pasar amenudo pero esta mañana me volvió a la memoria. Desde pequeña estoy metida en este mundo desconocido y hermético de las creencias y la influencia de mis padres no ha mermado con los años, tampoco me preocupa demasiado, es lo que sé, he visto con mis propios ojos, experimentado conviviendo con ellos y anécdotas vividas en primera persona. Que estemos los tres equivocados o no es algo sin importancia, algun día sabremos, bueno ellos sí que ya conocen la verdad y me gustaría que esclarecieran un poco mis dudas pero es pedir un imposible.

Bueno pues me he levantado contenta y animada, ¡hay qué ver lo que da de sí aprobar la ITV! Seguiré con mi cacharro, es un poco como yo: viejo y abolladito pero por dentro rula mejor que un cochazo de alta gama, los dos nos podemos aplicar el dicho: genio y figura hasta la sepultura.

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