Todo el mundo se merece un segunda oportunidad, nadie es perfecto (gracias a Dios), tenemos nuestro carácter con nuestros defectos y fallos ¿quién puede decir que no se ha pasado un pelín o se ha equivocado? Pero también poseemos grandes virtudes que tenemos que potenciar, nadie es totalmente bueno o malo.

Hay dos frases en los Evangelios que me gustan en particular:

No juzgues y no te juzgarán.

Él que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Reconozco humildemente tener un pronto desastroso, luego me arrepiento pero está hecho el daño y aunque tenga razón no debería rebotarme del modo que lo hago. Sé pedir disculpas y la verdad no me cuesta pero ya he saltado tontamente cuando, después de analizar la situación me doy cuenta que no valía la pena darle tanta importancia.

Cuando nos tocan el ego, esté maldito rey o reína que todos llevamos dentro magnificamos las cosas, nos rebotamos y adios, el engranaje está en marcha. Personalmente me he sentido mal muy amenudo por mi mala reacción, paso un rato fatal, pido perdón pero en frío pienso que muchas veces me podía haber ahorrado este mal rollo. Me pasaba con mi esposo y antes de que llegasen las cosas a mayores él cogía las de Villadiego hasta que que las aguas volviesen a su cauce, y eso que con los años me he ido aplacando pero de jovencita era un problema. Soy “como un cazo de leche hirviendo, se sale fuera y después se queda en nada” dixit mi madre. Bueno ahora, como recalcaba, he cambiado pero sin demasiado mérito, discutir con tres gatos hace que pronto se acabe la discusión, no me hacen ni caso jeje… Confieso además que el poder de la palabra puede ser muy hiriente…

Hablo en mi nombre pero también pensando en otras personas, tenemos que medir el alcance de las palabras que decimos y escribimos,  reconozco que a veces desahogarse sirve de terapia pero hay de procurar no herir, no juzgar ni emplear las pullitas que tanto joroban.

Mea culpa, mea máxima culpa…

Como ya sabéis estuve en la Modelo de Barna y conocí violadores, ladrones y yonkis condenados a varios años de pena tanto en la carcel de mujeres que de hombres, algunos estaban sinceramente arrepentidos y les deseo de todo corazón que hayan encontrado esta segunda oportunidad, son seres humanos que por circunstancias han “metido la pata” y no por eso no tienen porque no encontrar unas manos amorosas que les permitan salir adelante.

No venimos aquí a sufrir, venimos a aprender y a realizarnos como persona desde la consciencia y el amor. En mis 25 años en Barna he conocido un submundo alucinante, drogadictos, meretrices y hombres prostituyéndose, marginados que sin darse cuenta habían llegado a un infierno de donde pocos retornaban pero cuando intercambiaba cuatro palabras con estas personas me percataba que eran exactamente iguales a mí: simples seres vivos con menos suerte que yo. Seres super cariñosos, necesitados de unos momentos de atención para vaciar la porquería acumulada durante años, unos se quedaron en el camino, otros encontraron la liberación. Todos, absolutamente todos con los que conversé me enseñaron algo positivo. Mi marido era decorador con una pequeña empresa y dio de alta a un chico con un gusto exquisito y rebosante de buenas ideas que se vendía por unos gramos de coca, lo acogímos en casa (su  familia lo había negado) hasta que encontró una pensión y hoy en día es un hombre que vive en pareja de forma normal e hizo las paces con su familia, pasaron muchos años pero aún estamos en contacto para las Navidades. Y podría contar muchas más anécdotas parecidas, otras no tienen un final tan feliz pero la vida no es ningún cuento de hadas.

Y yo me pregunto ¿quiénes somos para lapidarnos o mirarnos encima del hombro los unos a los otros? Nosotros con nuestras vidas relativamente sencillas y protegidas no tenemos derecho a opinar, cada ser vivo es un mundo dependiendo de un montón de circunstancias y sino que lo preguntemos a los especialistas en el tema…Me dijo Manolo del blog que “el mal rollo se cura con el bueno” y mi madre que era una mujer notable siempre repetía ” que la guerra se para por falta de combatientes”.

No hace mucho me criticó alguien acusándome de adoptar una perrita de raza habiendo tantísimos animales abandonados. Entonces señoras, no sigamos pariendo, adóptemos a los niños del mundo que viven en condiciones infrahumanas… Es imposible generalizar y menos juzgar y sobretodo no hagamos demagogia barata, no podemos cambiar el mundo pero sí aportar nuestro granito de arena unidos todos, los blogs que leo me han abierto los ojos muchísimas veces. Cuando decídimos mi marido y yo no tener más hijos biológicos quicímos adoptar uno, hablo de más de 30 años atrás, nos pedían tantos requisitos que desístimos…Cuando falleció él busqué pero había rebasado la edad (52 años) y tener una criatura en acogida temporal para que me lo quiten después me hubiera hecho revivir momentos crueles. ¿Egoísmo? es muy posible pero mi altruismo no es infinito…

Dijo san Agustín: “la medida del amor es amar sin medida” Lo siento pero no quiero sufrir si puedo evitarlo.

No sé si me expreso bien y si mi mensaje llega a todos /tampoco soy un profeta o un erúdito/ pero creo que todos tenemos derecho a ser felices, cuando digo “feliz” no hablo de grandes cosas, sólo de poder convivir conmigo misma, dormir en paz con mi consciencia y quererme un poquito sólo, levantarme con la capacidad lúcida de decidir qué voy a hacer hoy desde mi libertad y tender una mano amiga. No es difícil y menos en un pueblo pequeño donde todos nos conocemos, hay gente muy mayor viviendo en soledad y una simple sonrisa y unas pocas palabras pueden ser la oportunidad mutua de tener un buen día, a veces es muy duro no tener a nadie con quien compartir momentos puntuales del día y lo digo desde mi experiencia personal. Por eso hoy quiero pedir disculpas por mis enfados a veces justificados y me gustaría que comente todo el mundo en este blog sin que haya juicios sumarios, ni malos rollos, ni palabras hirientes /lo digo sin rencor ni acritud/; aquí cualquiera es bienvenido y puede expresar su parecer con total libertad pero desde el amor y sin ataques gratuitos.

Todos tenemos que llevar a cuestas nuestra vida que no siempre es fácil, cuando nos levantamos nos hemos de poner nuestro traje de gladiador y luchar contra o con lo que hay, unos más y otros menos pero capear el temporal y saber dar la medida exacta a los incidentes sin olvidar que también hemos de lidiar contra y con nosotros mismos.

Ignoro quién me leerá pero quiero hacer un pequeño llamamiento desde la humildad, ¿porqué no hacer borrón y cuenta nueva? Si esta vida es un abrir y cerrar de ojos y estamos todos metidos en el mismo barco sorteando tempestades ¿porqué no quedarnos con la calma chicha y navegar en paz?

Pues eso, repito: aquí todo el mundo se merece una segunda oportunidad y será de nuevo bienvenido o seguirá siéndolo.

Al fin y al cabo somos simplemente humanos indefensos y frágiles necesitados de ayuda amorosa.

Dedicado a Ana, de corazón.

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