Recibí un comentario que me dejó un poco meditosa, en él se decía :”En este blog de aparente sinceridad…”

Primero: cada uno en su blog-confesionario-casa no tiene ningún interés en contar trolas, ¿para qué? y como nadie está obligado a contestar me imagino que los comentarios también lo son. Mis “habituales” son absolutamente sinceros no teniendo ninguna razón para dorarme la píldora y cuando les contesto hago exactamente lo mismo. Para mí este espacio es una forma de terapia, de desahogo mental que me sirve para librarme de las tenciones (Mis gatos pasan…) o explicar lo que opino de ciertos hechos y vivencias diarias añadiendo que vez en cuando algo de cultura, todo eso sin buscarle 5 pies al gato, tiene 4 lo puedo jurar jeje. 

Segundo: me parece inaudito que se hagan conjeturas a través de estos comentarios, esto no es un juicio sumario de cómo somos o sentimos, cada uno es de una forma y menos si nos tratamos a través de un ordenador donde no podemos conocernos realmente, ya cuesta conocerse a si mismo y a las personas que tratamos a diario. Es lo mismo que que en facebook: X ya tiene 300 amigos…Amistad, palabra sagrada que no surge de la noche a la mañana.

Tercero: la intuición de que conoces realmente alguién es inútil con internet. Te cae mejor o peor una persona pero no puedes pretender saber de que pie cojea, así que fuera los “noto que…o me parece que…”

Cuarto: tengo mis gatos porque amo profundamente a los animales y siempre he convido con estas criaturas dignas de todas las bendiciones (desde un guepardo hasta monos), digamos que nos necesitamos mutuamente, pero como buenos gatos que son no me pertenecen sino que les pertenezco yo, van a su bola y procuro que sean felices así como los seres que me rodean y si pudiera distribuiría felicidad a diestro y siniestro.

Quinto: si a mi edad no he echado a volar ya no lo haré nunca, al contrario he planeado muy alto, me he espachurrado más de una vez pero siempre he salido adelante y seguiré haciéndolo hasta que emprenda el vuelo definivo y volver renovada.

Sexto: los abismos que me separan de las personas que no conozco me traen absolutamente sin cuidado, que me dolería notar una distancia entre las personas que amo pero tengo la inmensa de tener pocos pero estupendos amigos de años

Séptimo: he visto mucho dolor en mi vida, la he vivido como mía pero sinceramente me ha dolido más el mío, cada uno se quiere lo suyo y mi altruismo no está tan desarollado como para no evitar el sufrimiento. Si he podido echar una mano (y más de uno se verá reflejado) lo he hecho de mil amores lo mismo que hicieron conmigo y siempre les estaré eternamente agradecida, me han hablado, enseñado sin enjuiciar ni suponer porque sí he necesitado que me echen un cable en momentos puntuales.

Octavo: he aprendido a huir de las gente negativa, la que intuye, juzga con palabras detrás de las cuales esconden su propio dolor virtiéndolo en los demás sin mala intención seguramente pero yo personalmente tengo bastante con el mío, que al final las escamas molestan. Nuestra vida y nuestro errores son personales e intransferibles, lo que no podemos hacer es involucrar a nuestro entorno, es cobardía y egoísmo.

Noveno: y sí, tengo tiempo, puede que demasiado para sufrir a mis anchas, recrearme si me da la gana, gritar, patalear o soltar palabrotas y describirlo por medio de mi blog, también recibo mails de ayuda y contesto buenamente con todo mi conocimiento pero desde el amor, a Cristo y a muchos otros los “crucificaron” y siguen haciéndolo, pues a mi no me apetece pasar por semejante experiencia e intentaré librarme una vez más, os aseguro que con voluntad y fe se consigue. Ya no me vale algún enteradillo intentando psicoanalizarme con internet, quiero gente positiva, buena que si tiene dudas las confiese sin tapujos y pida a gritos ayuda, sé que entre todos la podremos sacar del hoyo, el amor propio o la autocompasión no valen para nada en estos casos. Incluso digo, no AFIRMO que me siento identificada con ella y que pongo toda mi experiencia para echarle un cable y que JAMÁS me compararé con ella

Décimo: seguro que me dejo un montón de cosas en el tintero, que el temita se las trae…Todos hemos padecido, forma parte del juego, del aprendizaje, unos más otros menos pero vamos a la par. Antes de hacer un comentario pensemos muy bien lo que vamos a escribir, la palabra escrita puede hacer mucho daño y seamos benevolentes, respetemos y aceptemos sin juzgar ni preguntar. ¿Hay algo más tierno que coger un doliente y mecerle como si fuera un niño?

Una cosa sí me enseñaron entre todos, no nombro a nadie, la lista sería demasiado larga, que domina en este mundo el número de buena gente y he tenido la inmensa suerte de conocer a muchos mediante un frío aparato pero SIEMPRE, sí siempre huiré las almas atormentadas con sus comparaciones odiosas, cada uno tenemos nuestro camino trazado y sólo nosotros hemos de caminar, sin mirar a nuestro alrededor.

Os amo hermanos que me habéis reubicado en la dirección correcta, sin juzgarme, apoyándome cuando lo he necesitado, y os deseo lo mejor de este mundo tan complicado. No soy nadie para aconsejar, pero  yo desde luego no me voy a dejar vapulear, juzgar y que se ponga entredicho mi cordura por personas amparadas detrás de su sufrimiento personal, a mí me hieren una vez pero dos si lo puedo evitar no.

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