El azar, la casualidad no existen.

El otro día estaba con un bajón de los míos y para cambiar el chip me puse a recordar todas las personas que se habían cruzado en mi vida, tengo ya unos cuantos años, he viajado mucho, de allí que conocí a mucha gente. Gente que dejó más o menos huella, gente buena y otra no tanto, pero no se trata de juzgar sino analizar, me dí cuenta que cada una llegó en el momento más adecuado para enseñarme, algunas siguen en relación conmigo, otras han desaparecido de mi vida, pero todas absolutamente todas han hecho mella. Y seguro que me olvidé de unas cuantas.

Desde la primera persona que recuerdo hasta la última, llegaron, hicieron su papel correspondiente (o siguen haciéndolo) y me dejaron un aprendisaje que por muy doloroso que resulte se queda en mí, ayudándome a crecer, a veces a palo limpio, otras con amor.

Tengo la fortuna de conservar mis amistades, digamos que estamos libres pero que un momento dado podemos apoyarnos mutuamente sin pedir nada a cambio: “eres feliz, dame noticias de vez en cuando, ¡ya sabes dónde estoy!”. Para mí la amistad es un intercambio incondicional sin imposiciones, “¿vamos al cine? Chico(a) estoy molida o no tengo ganas”. Vale, no pasa nada…”Domi, no puedo con mi alma…No te preocupes voy y te pongo las pilas” “Oye, vamos a tomar un café y contarnos los últimos acontecimientos” O las largas charlas por teléfono si estamos alejados pero nunca sin avasallarnos y siempre con el máximo respeto y amor y si estamos cerca siempre procuramos vernos amenudo. Ese es mi concepto de la amistad y hasta ahora me dio buen resultado procurando conservar mis amigos como un tesoro.

Cuando tuve que pasar por una época complicada descubrí quienes eran mis amigos y a quienes tenía que apartar a pesar de que también me enseñaron. Como un ser amorfo (lo que era entonces) me agarraba a un clavo ardiente sin discernimiento, cualquier compañía me valía con tal de no estar sola, y metí la pata pero aprendí y ahora sé que estamos solos, física y psicológicamente, nadie nos va a sacar del atolladero, sólo nuestra fuerza interior hace el milagro sin embargo de todas estas personas aprendí por mucho que me duela. Siempre hay algún(a) aprovechad@ al acecho, pero él/ella también te enseña.

Cuando pierdes algún ser muy allegado no ves más allá de tu dolor, quieres morir y acabar con este sufrimiento. Craso error, el tiempo cuando aceptas te permite crecer y entender tu pérdida física porque aprendes a convivir con esta soledad relativa; aprendes a dar gracias por haber conocido el amor pleno, sólo recuerdas los momentos felices en comunión con el ser del que sigues enamorada y sabes que todos estos momentos de dicha no te los puede arrebatar nada ni nadie. Porque piensas en tu fuero interior cegado que ojalá no hubieras conocido aquel ser por lo mal que lo estás pasando ahora, pero cuando recuperas el sentido común, cuando tienes este capítulo bien asimilado das gracias a la vida, sí das las gracias por haber vivido momentos irrepetibles e íntimos y te recreas recordando una y otra vez vivencias inolvidables

Y sólo entonces llegas a la respuesta del milión: ha valido la pena.

Fue un buen amigo mío que me convenció de comprar un ordenador y conectarme a internet, aquí las referencias que tenía era chatear…descubrí una ventana abierta de par en par, llena de personas que se comunican entre ellas sin juzgar, personas sin rostro que enseñan y donde puedes elegir lo que más te conviene, que no te obligan a guardar la compostura y que escriben desde el libre albedrio amoroso. Me han demostrado que la vida es hermosa, elegí cuidadosamente, siempre respetando la ideología de cada un@ y haciendo comentarios desde la humildad,  no puedo compararme con los jóvenes y Dios me libre de ofender a nadie. He tenido la inmensa suerte de comunicarme con seres de todas las índoles, seres maravillosos que me guían, me descubren milagros cotidianos, me apoyan y que desde el principio me han empujado a explayarme desde el lenguaje escrito, sin miedo ni pudor, nunca estaré bastante agradecida a los blogs donde me permito entrar, siempre he conocido personas maravillosas y recibido consejos e ideas estupendos. Me hubiera ocurrido hace sólo unos pocos años 3 o 4 y no hubiese servido de nada, reforzándome en la idea que todo llega cuando un@ está receptiv@, no por azar o casualidad… Es el camino denuestra vida que está jalonado de dichas, desgracias pero también de enseñanzas. He entendido que no estoy ni estuve loca, que existen los sentimientos exacerbados por una serie de factores y que cada un@ reacciona buenamente como puede y sabe.

Pues sí, a lo largo de mi vida he conocido muchas personas, bendigo las que me hicieron bien y no tengo rencor hacia las otras, todas me fueron útiles, fueron el instrumento para llegar un poco más cerca del Conocimiento, aprendí muchísimo gracias a ellas sobretodo que sin amor, este amor que ha de dominar nuestro ser es imprescindible para vivir y que la vida es una hermosura.

Dedicado a mis amigos, los conocidos y los intuidos.

 

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