El feliz padre

Una semana muy ocupada y llena de acontecimientos positivos y conmovedores desde el amor. ¡Qué reconfortante amar a la naturaleza y a sus habitantes! Nos encontramos con maravillas cotidianas sin tener que buscar emociones en lugares abarrotados de gente, sin aspavientos ni ruidos estridentes.

Bendita seas naturaleza, nos das siempre lo mejor de tí sin pedir nada cambio, sólo un mínimo respeto.

Marisa y yo hicímos de comadronas varias veces, es la temporada de los nacimientos, primero fue una de las gatas abandonadas que tuvo 4 gatitos preciosos, la tuvímos que ayudar ya que se le atascó el primero que conseguímos sacar con aceite; los demás vinieron sin dificultad.

Su perrita Chocolat estaba a punto de cumplir los días de su embarazo y siendo primeriza queríamos que todo fuera lo mejor posible. Una semana antes la habíamos llevado al veterinario para hacerle una ecografía y saber cuántos niños esperaba, la pobrecita no podía casi moverse con esta barrigota tan abultada, vímos seis o siete.

Chocolat es de raza Ratón de Praga, el perro más pequeño del mundo sin manipulación genética de allí tu salud excelente y su fortaleza, es una raza conocida desde hace más de tres siglos, los utilizaban en Checoslovaquia para eliminar los ratones en los castillos donde convivían con los reyes y la aristocracia hasta que se integraron en el pueblo. Su peso no suelse pasar de 3 kgs y es exactamente igual al doberman, sólo que en un tamaño mucho más reducido. Ahora se libran de esta espantosa moda de cortarles el rabo y las orejas ya que está prohibido.

El 1 de mayo pensábamos que había llegado el momento, la futura mamá estaba inquieta y “chochona” pidiendo mimos y sólo aceptaba nuestra presencia, su compañera Championne y el futuro padre Torito debían de guardar una distancia prudente, Sultán el boyero suizo y los gatos de raza Maine Coon pasaban de meterse en el fregado y sólo protestaba la pareja de loros, Morrete el jotero y su señora Casicas encerrados en una habitación para evitar más nerviosismo.

Las dos esperando el feliz acontecimiento, me quedé con Marisa (las dos primerizas también en lo que concierne este tipo de parto) jugando con sendas plays y nerviosas. Parecíamos un padre o unos abuelos primerizos también esperando…Pasamos la noche del loro, nunca mejor dicho, y el día 3 a la 13h30 empezó el feliz acontecimiento, justo acabábamos de comernos un bocadillo. ¡Menos mal que estábamos presentes! Chocolat se puso muy nerviosa, se asustó tantísimo que no dió un buen bocado a las dos y salió una hermosa niña, la ayudamos a limpiarla y después vino un chico y así hasta las 22h30…Fue precioso, los bebés que íbamos pesando se movían con unas ganas de vivir tremendas acercándose sin ver en busca de alimento, la mamá no paraba de lamerlos y eso que los íbamos secando y dándoles calor suplementario (había la calefacción en marcha) con un secador. Estábamos sudando pero tan atareadas que ni nos dábamos cuenta.

Me es igual lo que piensen los que no aman los animales pero fue un espectáculo impagable que me hizo reforzarme en mis creencias: amo la naturaleza con todo mi corazón, con toda mi alma. Chocolat se quejó sólo por la primera y el último, estaba exhausta cuando terminó el parto, sabía que sus bebés estaban seguros con nosotras y se durmió plácidamente, entonces la pusímos con sus niños en una caja de cartón grande con dos aberturas, una para salir ella y otra arriba para que pudiéramos vigilar 8 bebés agarrados desesperadamente a sus pezones; algunos una vez llenos de tanto mamar tenían ideas viajeras e iban rampando a cualquier sitio, sobretodo en la espalda de mamá y cuando se veían lejos del alimento milagroso comenzaban a gritar con desesperación, los devolvíamos a su sitio y la mamá los lamía con amor una vez devueltos a su sitio, no quizó comer nada el primer día pero le dábamos agua con regularidad y le mojábamos el morrito caliente de tanto esfuerzo. Championne llegó para mirar, un simple gruñido de la recién mamá y cambió rápidamente el rumbo… Lo mismo pasó con Torito, no sé si se sintió frustrado en su estrenada paternidad pero ninguno de los dos volvió a acercarse…El resto de la tropa pasaba olímpicamente.

Ahora están todos vivos y con un instinto de supervivencia apabullante y me permití comparar el nacimiento de Lucía con este milagro…pero pronto me aparté de este pensamiemiento, era un momento para ser feliz, no para recuerdos dolorosos.

Ahora tengo mi Kafka, no me hará olvidar a mi Chipi pero sé que será fuerte y vivirá muchos años, Marisa me dio un machito en las manos diciéndome “aquí tienes a tu Kafka” y casi me echo a llorar, claro que ahora no los puedo distinguir pero no me importa, los he visto llegar al mundo, pelear por respirar y alimentarse y los amo a tod@s por igual.

Tengo mucho por aprender, mucho camino para llegar al Conocimiento, pero estos día aprendí y mucho gracias a un bichito y su sabiduría ancestral.

¿Y saben lo que les digo? que me es igual que me digan loca, que los milagros están a nuestro alcance y que no sabemos apreciar las cosas de cada día…Vamos buscando y nos complicamos la existencia cuando les maravillas de la vida están delante de nuestros ojos pero miramos demasiado lejos intentando ver lo inalcanzable, no sabemos que todo lo que atañe a nuestro crecimiento está a la par con nuestro ser, que tarde o temprano hará acto de presencia cuando podamos sacarle el mayor partido para nuestro crecimiento porque en ese momento estaremos preparados.

Todos los seres vivos estamos bien arropados en los brazos amorosos de Gaia, ella nos protege, es nuestra Pachamama, no pide nada a cambio sólo un poco de respeto para poder seguir cuidando de todas sus criaturas sin guardarnos el mínimo rencor a pesar de todo.

Sí, esta semana aprendí mucho y todo bueno, por eso lo quería contar, porque tanta hermosura no me cabe en el pecho y compartir algo bonito es siempre agradable lo mismo que ayudar a los demás a ser un poco más felices.

                                          El bonachón y paciente Sultán con una de las nenas.

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