Ayer bendecía a las hembras, pero ¿y los machos? Macho en el sentido literal de la palabra claro.

Estuvímos tantos años bajo su férula que no nos paramos a pensar que hay machos-hombres con unas cualidades infinitas, hombres buenos hasta la médula amenudo víctimas de las nuevas leyes, de las circunstancias… Porque un hombre tiene su corazoncito, sus sentimientos, sus luchas internas, son de carne y hueso lo mismo que nosotras.

El mito del macho ibérico se va perdiendo a Dios gracias, algunos retrazados mentales están dando sus últimos coletazos y múgidos de forma patética; si no ven que se les acaba el chollo es que son rematadamente estupidos, o sea índignos de que perdamos el tiempo hablando de ellos. R.I.P in internum., amén.

Aún en el pueblo veo algunos de estos especímenes en vía de extinsión, dinosáurios pasados de moda, machos alpha caducos, sin embargo me fijo en los jóvenes ejerciendo de padres, de pareja a plena luz del día y eso señores me reconforta.

Desde que la mujer trabaja fuera de casa, ellos han aprendido a cooperar en casa, se acabó llegar, echarse en el sofá y no pegar golpe. Se han mentalizado que guisar, fregar platos o cambiar pañales no es una deshonra para su masculinidad, que la pareja está en un plano de igualdad.

La mujer sale con las amigas mientras que él se queda a cargo de sus retoños y viceversa, se acabó eso de “la mujer en casa con la pata quebrada”, todos tenemos los mismos derechos.

El hombre ha entendido que la mujer tiene el potencial de gozar de su cuerpo y procura complacerla, ya no la considera como un simple instrumento sexual y todos sabemos lo gratificante que puede llegar a ser un intercambio de placer desde el amor y la deshinibición. También ha aprendido a demostrar su amor con abrazos, besos, halagos y palabras cariñosas, que estos detalles no son monopolio de las féminas. Ya no es un privilegio el ser hombre, es un estado nomás. 

Hay que reconocer también que la situación ha cambiado, la mujer ha evolucionado, tiene una cierta independencia económica y ayudas sociales y legales. No quiero pasar por alto estas ayudas legales que son casi siempre en detrimento del hombre y eso no es justo, cuando hay un divorcio por regla genegal el cónyugue masculino tiene todas las papeletas para perder lo poco que tiene, aunque no haya habido malos tratos, simplemente un punto y final a la convivencia. Se queda sin hogar y tiene que pasar una pensión a su ex en concepto de mantenimiento de hijos en común de los cuales sólo disfruta en días contados.

Señor@s, no soy ni machista ni feminista, pero no me negarán que hay hombres maltratados física y psicológicamente, cuando hay una ruptura siempre es cosa de dos y las féminas podemos ser muy pero que muy retorcidas. Hace unos meses salió la condena de una mujer que se autolesionaba y echaba la culpa a su marido… Y vosotros señores míos, tuyos y nuestros no tenéis tanta imaginación. Claro que existen más maltratos hacia la mujer, es una estadística comprobada pero muchos hombres que los padecen se callan por pudor o verguenza. ¿Vuestra hombría anscestral no os permite denunciar? ¿No entendéis que sois iguales que nosotras? Un hombre muy hombre puede sentir, padecer e incluso llorar en público sin perder un ápice de su condición masculina.

Los machos-animales también conocen el amor y este instinto de protección hacia su-s hembra-s sin que interactúe el instinto reproductor y es una hermosura ver como les demuestran su afecto.

Hemos avanzado a pasos agigantados, el hombre va cambiando su actitud hacia la mujer, el hombre ya procura caminar a su lado, no unos pasos adelante y luchan al unisono desde el amor y el respeto recíprocos.

Así lo vivido yo, a pesar de la época terriblemente machista durante 35 años, y no concibo la convivencia y el amor de otra forma porque son cosa de dos seres iguales.

Es que a la mayoría de nosotras, mujeres de este mundo actual ya no nos gustan los hombres esculpidos en gimnasios, hombres macarrillas y sobrevalorados, ahora preferimos vuestras barriguitas sexis, vuestras enternecedoras canas en medio de una incipiente calvicie, nos gustan vuestras debilidades hasta vuestros ronquidos de relax nos hacen gracia porque ya no tenemos que demostraros que somos perfectas, siempre bien arregladas, con maquillage y peinado perfectos, cuidando del hogar con esmero. Ahora amados hombres podemos mostrarnos como somos, con la cara y el alma sin pintura, somos débiles como vosotros pero femeninas porque sabéis después de mucho tiempo, y hemos alcanzado vuestra altura para compartir lo bueno y lo malo.

Por eso hombres y machos de cualquier especie, hoy os bendigo; hombres y machos amorosos, buenos, atentos y respetuosos os amo, si os amo y os bendigo desde lo más profundo de mi corazón de hembra.

Dedicado a todos los hombres auténticos.

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