El Materialismo

¿En qué mundo vivimos? Sí ya lo sé, todos nos hacemos más o menos la misma pregunta. Llevo tiempo sin ver las noticias, “el parte” como lo llama mi vecino, un abuelo de 81 años, una palabra muy española.

Y yo me pregunto ¿el parte de qué? de las desgracias de nuestro país, crímenes, accidentes de coche, robos o malos tratos, lo que nos permite pensar que ¡qué felices somos! desde una cómoda postura en el sofá. Luego el parte dedicado a la política, más bien el “aparte”con punto incluído, contándonos verdades a medias y veladas para que no sepamos la realidad de cómo va la situación actual  y después las noticias de otros países con más maquillage aún si es posible, lo mismo que estas señoras intentando disimular debajo de varias capas de colores los estragos de los años.

¿Dónde está la auténtica democracia? ¿Dónde está el poder del pueblo?

La sociedad moderna y sus engaños

También me pueden decir que no ha cambiado nada en muchos siglos, estoy de acuerdo, Cicerón ya se quejaba de los impuestos, de la corrupción, de la juventud y del gobierno “O tempora, o mores! [¡Oh tiempos, oh costumbres!]”. Y es sólo un ejemplo entre muchos.

 

La revolución industrial

¿Nos hemos estancado, no hemos aprendido nada a pesar del progreso, la alfabetización, las nuevas tecnologías y las terribles guerras?

Hemos avanzado en muy poco tiempo en relación a los inventos, hasta hace un poco más de un siglo no se disfrutaba de un cierto confort pero ¿a qué precio?

¿Qué dirían Nobel, Einstein y compañía si vieran a qué están destinados sus horas de estudio y trabajo que sólo tenían un fin: crear un mundo mejor?

Está muy bien eso de tener luz y agua en las casas, pero ¿porqué derrochar tantos dones en detrimento de la naturaleza?

Esta energía artificial mata poco a poco nuestro planeta, se gasta alegremente el agua sin pensar siquiera que países enteros mueren de sed, no se emplea la energía solar por una cuestión económica, los países de rico subsuelo se mueren de hambre y sed para satisfacer el afán de lucro de las grandes potencias. Ahora todos los metales se emplean en artefactos amenudo inútiles destrozando la naturaleza, flora y fauna sin un ápice de remordimiento…Incluso etnias enteras están en peligro de muerte obligándolas a dejar su vida anscestral para acoplarse a nuestras costumbres bajo la amenaza de una extinsión certera.

El martirio de Gaia

En muy pocos años hemos sometido a pueblos enteros, bajo el pretexto del progreso, hemos robado tierras fértiles aniquilando miles de seres humanos, hemos hecho guerras en nombre de la libertad, martirizado en pro de la religión, pisoteado los derechos humanos de hombres y mujeres que intentaban clamar sus ideas y condición, utilizado seres vivos para investigaciones médicas y nos extrañamos de que se tambalee el equilibrio milenario de Gaia…¡Dios, qué desfachatez!!!

Y desviamos la mirada incápaces de aguantar la mirada de los que sufren esta locura asesina porque somos unos cobardes aferrados a nuestras pequeñas vidas anodinas o nos limpiamos la consciencia siendo socios de alguna ONG vendida al poder sagrado de la hegemonía de dón Dinero.

Desde que existe el humano en la tierra hemos ido perdiendo el derecho de llamarnos como tal, nos hemos vuelto caníbales para nuestra propia especie, de nuestro entorno y de forma cada vez más sofisticada.

No nos damos ni cuenta que todo lo que nos rodea está programado para embotar nuestra consciencia e idiotizar nuestra inteligencia, nos volvemos cada día más borregos gracias a mensages subliminales que nos van retransmitiendo sin que nos demos cuenta.

Dioses modernos

La esclavitud fue abolida mundialmente según la ley…¿Estamos seguros de ello? Los países se amparan detrás de una constitución cuya eficacia brilla por su ausencia, somos esclavos modernos de una crisis que nos impide vivir con todos nuestros derechos y nos obliga a acatar decretos inmorales e inadmisibles y en gran parte somos culpables de lo que nos ocurre, mientras podamos seguir con nuestro aparatitos modernos, cuanto más grandes y vistosos mejor, sin preocuparnos demasiado del vecino que sólo saludamos en el ascensor ni de lo que pasa en el mundo ¿para qué complicarnos la existencia?

Vivimos en un mundo total y absolutamente deshumanizado y algún día pagaremos las consequencias.

La vida sigue pero a mí que no me hablen de progreso, humanidad, bondad, credos… Ya no me valen estos argumentos hipócritas, por eso no veo “los partes”, porque tampoco me valen las verdades a medias o si lo prefieren las mentiras disfrazadas de noticias…

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