Según la opinión de muchísimas personas los sentimientos se rigen por el tiempo, los duelos y alegrías tienen fechas de caducidad lo mismo que una lata de conservas.

Sabemos que los días sumados a los años difuminan el dolor y la felicidad, pero ¿quién no ha sonreído recordando un acontecimiento jocoso de la infancia o soltado una lagrimita pensando en un ser querido fallecido hace un montón de años?

Los sentimientos son los condicionamientos impuestos por la psicodinámica a niveles espirituales y cada ser siente de forma diferente según sus estados psicológicos que nuestro consciente asume con diferente intensidad.

Nuestra memoria invocativa puede transformarse en un peligroso enemigo ya que con el pasar del tiempo tendemos a distorcionar los recuerdos no debidamente clasificados en nuestro equilibrio mental e idealizarlos a nuestra conveniencia.

Los estímulos emotivos, adecuadamente sostenidos en el tiempo pueden hacer nacer los sentimientos  que no son más que la expresión de nuestro sistema límbico por continuar viéndose sometido a las cargas emocionales necesarias que nos equilibran o desequilibran según nuestro estado anímico.

Cualquier detalle puede trastornarnos y hacernos rozar la desesperanza, por ejemplo una fecha de un mes de un calendario cualquiera. Sabemos que el tiempo pasa tan deprisa que a veces perdemos su noción, vivimos cada día dentro de una cierta rutina pero estos días especialmente cargados de recuerdos hacen tambalearse nuestra conducta cotidiana y en aquellos momentos clave nos volvemos sordos, ciegos y cerrados a cualquier tipo de ayuda.

Todos tenemos nuestra carga emocional más o menos bien administrada pero de repente nos podemos encontrar con unos recuerdos exacerbados por acontecimientos pasados sin importar cuánto tiempo ha transcurrido simplemente porque el tiempo no existe tal como nos lo enseñan, puede volar o quedarse estancado, ¿qué reprensentan 24 horas en toda una vida? Puede ser un intante, un simple abrir y cerrar de ojos, cuanto más pasan los años más nos damos cuenta de su rapidez, los recuerdos se vuelven más selectivos y aunque no nos acordemos de lo que hicímos ayer recordamos momentos puntuales de nuestra infancia, por ejemplo.

“Una cierta imagen móvil en la eternidad…eso es lo que llamamos Tiempo.” Platón

No llegamos ni a un átomo en la realidad Tiempo-Cosmos, pero nacemos humanos con todo lo que conlleva incluso nuestro sentimientos /humanos/ hacia nuestros recuerdos/humanos./ Todo es relativo sin embargo, damos la importancia de unos hechos según nuestras vivencias y emotividad. Todos vivimos en la cuerda floja de la salud anímica, para conservarla es esencial cultivar las actitudes que favorecen la serenidad, analizar nuestro mundo emocional inconsciente y aprender a disfrutar de la vida rompiendo nuestros miedos a todo lo negativo que nos puede dañar seriamente. El tiempo real no lo cura todo.

Por mucho que hayamos aprendido la lección, nuestras emociones pueden llegar a dominar nuestra mente porque los sentimientos no tienen fecha de caducidad.

Esta entrada está especialmente dedicada a tí Manolo mi amor, en tu décimo aniversario con fotos del mar, allí donde reposas tal como pedíste, escuchando una de tus canciones preferidas y a tod@s los que lloran pérdidas afectivas. La esperanza, sea cual sea, es lo último que se ha de perder pues siempre encontramos el verdadero consuelo  donde menos lo esperamos. 

GRACIAS a:  Cristina, mi buen Oasis de Paz; Victor, mi sabio consejero; Varín, mi confidente mudo; Marisa, encarnación de mi optimismo y a tí Duende, mi paciente amigo del alma que me aguanta tantísimo con su serena ternura, GRACIAS a la vida, de corazón, por haberos conocido.  

   

LA DISTANCIA                                                                

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