“Todo pasa y todo queda… (Machado)”

No quiero llevar la contraria a este gran poeta, pero a veces no quedan más que recuerdos aunque “lo nuestro es pasar”.

Criticamos mucho a estos jóvenes de ahora olvidando que nosotros también lo fuímos, hermosos, alocados, llenos de sueños sin límites…, el mundo era nuestro, nos lo íbamos a comer, éramos invencibles y mordíamos la vida como Eva la manzana prohibida. Cada mañana era una fuente de nuevos gozos, nuevas experiencias alegres y risas, robábamos horas al sueño físico por temor a perder los de nuestra imaginación, vivíamos tan deprisa que los días se nos hacían demasiado cortos. No vivíamos, quemábamos nuestra vida

¡Dios, qué época la de nuestra juventud! Todos más o menos hemos pasado por esta etapa, entonces ¿Tán poca memoria tenemos que negamos a nuestros hijos el placer de disfrutar lo mismo de la suya? ¿Tán poca confianza tenemos en  ellos?

Hemos engañado /entre comillas/o creído engañar a nuestros padres, hemos jugado a heroes ganadores y perdedores de batallas decisivas y la juventud de ahora hace exactamente lo mismo, ni más ni menos.

Eres joven, guapa, universitaria, con dinero y libertad, en una palabra Pija, sí sí Pija, además te ganas una pasta como modelo en una conocida cadena de peluquerías. Nena, eres el non plus ultra, eres la dueña del mundo mundial y pobre de él que te tosa. ¿Enamorarte? anda ya con 17 añitos recién cumplidos, ni que estuvieras loca. ¡Eres una princesa digna de la luna!

Eres joven, guapo, con el cuerpo de un Adonis, las chicas babean a tu paso, te invitan con tal de fardar de hombretón. Nene, eres el no va más entre las barbies de barrio, el caprichito de las nenas, ¡quién te pillase pero no ha nacido la que te pesque.! Si eres un rey…

Y de repente todo da un giro a tu vida, conoces un hombre, un viejo para tí, fíjate 14 años más que tú. Ay ¡pero es tán guapo, tán hombre, tán caballero, tán, tán!…que caes cabreadísima pero caes, te haces la interesante, que venga él porque lo valgo y al final claudicas tú como una perfecta idiota no sin antes hacerte derogar, estás alocada que no significa fácil; pero ¿casarte tú tán joven? y también vuelves a caer luchando contra viento y marea.

Igual te pasará a tí niño guapo, te atrapan los brazos de Afrodita sin darte cuenta siquiera, con un compromiso que corta tus alas de Cupido insaciable, conoces a la mujer que cambiará tus expectativas, se acabaron las noches locas de discotecas promiscuas, estás a puntito de estrenar una recién adquirida serenidad. ¿Es qué no ves, alma cándida que las mujeres somos todas unas brujillas y que dónde ponemos los ojos ponemos la bala? 

Pues lo mismo pasa ahora, la juventud no es ni mejor ni peor, es simplemente joven y guapa y llena de ilusiones por experimentar los placeres de la vida y de hacer lo mismo que tú, yo y todos, los de cabeza “sentada”.

Y ¿”sentada” porqué? pues por los golpes que nos va dando la vida, nuestra vida, bofetadas que vienen sin esperarlas y que poco a poco nos va quitando el entusiasmo que guíaba nuestros pasos, las luchas diarias que ponen barreras en nuestro camino nos va restando la locura de nuestra adolesciencia; es la ley de la experiencia del ser y estar.

¿Nos hemos parado a pensar qué hicieron nuestros padres o abuelos de jóvenes? ¡Por favor, un momento de cordura o ¿hemos inventado algo nuevo? Cuando las mujeres se cortaron el pelo y enseñaron los tobillos fue un escándalo, cuando nos pusímos mini falda y biquini fue un escándalo ¿porqué indignarnos de las nuevas modas? ¡No seamos mojigatos!.

Dejemos pasar cada época con todo lo que conlleva, tampoco debemos ser demasiado permisivos pero los jóvenes dotados de una buena formación de base no se extralimitarán nunca, dependen también de nuestra actitud, hagámonos amigos de ellos, confíemos como lo hicieron nuestros padres.

Pero no olvidemos que el tiempo vuela y se ha de aprovechar al máximo, seamos benevolentes, ya llegarán demasiado pronto los momentos de luchas, obligaciones y deberes ineludibles.

Porque eres joven, feliz y confías en el porvenir, lo tienes todo para cumplir tus expectativas, pasan los años en un soplo y de repente te encuentras con las manos vacías, el corazón hecho un guiñapo y más solo que la una.

La vida pasa, todo pasa, todo queda o tal vez no, tal vez sólo quedan recuerdos.

No estropeemos el tiempo de la juventud con censuras o tabues a veces fuera de contexto; acordémonos que nosotros también fuímos jóvenes y desempolvemos nuestros recuerdos aunque algunos no sean de nuestro agrado.

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