En esta sociedad que prohibe tantísimas cosas no nos paramos a pensar que hay otras muchas permitidas.

Si las practicásemos, nuestro yo interior dejaría de ser esclavo y adquiriría una fuerza y un Conocimiento que nos aportarían la libertad de SER.:

Permitido enfadarme, sufrir y llorar para llegar al Conocimiento.

Permitido luchar por lo que yo quiero, por mis seres queridos, por mis amigos, por la humanidad doliente, por los ideales altruistas, por amor a mi prójimo y por mi entorno natural.

Permitido aceptar que los demás son libres, opinen de forma diferente y tengan sus propios criterios.

Permitido  no juzgar una persona por su credo, su apariencia, su sexualidad, su estatus social, su cultura, su raza o el color de su piel.

Permitido aceptar la libertad individual.

Permitido creer en la paz mundial y que aún quedan hombres de buena voluntad.

Permitido hacer las paces conmigo misma, con mis defectos, mis fallos y con las personas que me hirieron en su momento.

Permitido aceptar mi pasado, recordarlo sin acritud ni dolor, hacer de todos mis recuerdos buenos y malos un solo pensamiento gratificante.

Permitido sentirme acompañada pensando que me tengo a mi misma y a personas que me aman estén o no presentes, vivas o en espíritu.

Permitido vencer el miedo y hacer frente a los problemas buscando una solución.

Permitido hacer oídos sordos a las mentidas, las noticias falsas, los discursos engañosos.

Permitido abrir bien los ojos para ver con claridad las falsedades y las injusticias

Permitido el coraje  para combatir el odio, la sinrazón, la intolerancia,la violencia, las guerras, el hambre, la indiferencia.

Permitido creer y rezar a mi Dios sin imposiciones de nadie.

Permitido creer en mi misma, en mi valía y en la de los humanos.

Permitido creer en la fantasía, en la felicidad, en la bondad, la ternura, la inocencia y el perdón.

Permitido crearse un mundo para ser feliz y compartirlo con los demás.

Permitido intentar hacer realidad mis deseos, mis anhelos y mis sueños.

Permitido reir, sonreir, admirar, asombrarme con la misma ingenuidad que un niño.

Permitido disfrutar plenamente de mis cinco sentidos, de mi cuerpo y de mi vida.

Permitido cantar, bailar y gritar a los cuatro vientos que estoy viva en este mundo.

Permitido envejecer con mis canas, mis arrugas y mis dolencias aceptándolas como parte de mi existencia.

Permitido llevar una vida plena y tener una muerte digna.

Permitirdo que me prohiban actuar mal.

Permitido respetar a mis congéneres, a los animales y a la naturaleza.

Permitido ser sincera conmigo misma y con los demás.

Permitido evitar todo lo que me daña.

Permitido ser optimista y tener esperanza en una vida y un mundo mejores.

Permitido diferenciar entre derecho y obligación.

Permitido  no prohibir.

PERMITIDO CREER EN EL AMOR UNIVERSAL

Seguro que quedan muchas cosas más permitidas, búscadlas en vuestro corazón

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