Año nuevo, vida nueva, por lo menos es lo que decimos todos más o menos.

Cuando empieza un año siempre nos llenamos de buenas intenciones que luego no cumplimos, poco tiempo después nos olvidamos de nuestros planes para dejar de fumar, adelgazar, hacer deporte y sobretodo de ser mejores personas…

¿Y qué tienen que ver la bondad, la humanidad, él preocuparnos un poquito sólo de nuestros semejantes conque cambie el calendario? Sí digo “sólo un poquito”, no empecemos con planes grandiosos que no podremos realizar, cositas sencillas como un saludo a esta vecina que te cae como un plomo (que sí, que lo es vale.), una sonrisa un poquito hipócrita pero que te cuesta un montón esbozarla, vamos estos pequeños esfuerzos que son duros porque no somos perfectos, sólo humanos y eso sí es algo.

¿Porqué no ser personas buenas, que no tiene nada que ver con buenas personas (el matiz del orden de las palabras) con una fechas impuestas?

La vida y su trayecto no se rige por unos números, la fecha de un cumpleaños, de un aniversario, de una pila de fechas que te machacan y te hacen revivir acontecimientos amenudo dolorosos que reabren heridas supuestamente cicatrizadas porque queramos o no, este calendario colgado a la vista está al acecho.

Cuanto más mayores nos hacemos más fechas acumuladas en nuestro calendario interior… y cuanto más años vividos más deprisa pasa el tiempo, entonces uno se da cuenta de lo que le falta por aprender y por hacer pero el reloj está apremiando y las horas se vuelven ladronas de nuestra existencia.

NO, personalmente no quiero volver al pasado, si tengo la oportunidad de hacerlo sabiendo lo que he aprendido vale, pero es un imposible y supongo que volvería a hacer lo mismo pero desde el Conocimiento.

Tengo una buena amiga cuya madre murió de Alzheimer, me comentó un día especialmente bajo “si hubiera conocido más esta enfermedad, habría actuado de otra forma”. Le contesté que era el principio y pocos la conocían

Mi esposo murió de EPOC, enfermedad de moda ahora, yo tampoco supe muy bien cómo actuar entonces…

No podemos sentirnos culpables de lo que desconocemos, por eso los jóvenes han de aprender, dejar de un lado sus egoísmos muy justificables por un lado, para saber cómo hacer las cosas relativamente bien, perfectamente nunca, somos seres limitados por nuestra humanidad; nosotros los adultos no podemos cejar en el empeño de aprender.

El tiempo vuela y es irrecuperable.

Los remordimientos son estériles, sólo sirven para complicarnos la vida…Dejémonos de imposibles, actúemos con un corazón lleno de voluntad, de amor y desde el Conocimiento.

Por eso hablaba de las buenas intenciones del principio de año. No vamos a aprenderlo todo en 12 meses pero si nos proponemos descubrir o simplemente analizar, o intentar hacer una cosa bien cada día seguro que cogeremos esta costumbre sana como algo rutinario y nuestra vida estará mucho más llena. No equivocaremos, nos cansaremos, tendremos ganas de tirar la toalla pero poco a poco lo conseguiremos sin darnos cuenta, veremos que ser amables, solidarios y atentos a los que sufren no cuesta tanto trabajo.

El 2012 puede ser el año de actuar, hablar y escuchar con el corazón.

UN HERMOSO PROPÓSITO DEL QUE TODOS SALDREMOS GANANDO.

                                                             

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Con el permiso de Bertha, mirad como se mueve este corazoncito, eso debemos hacer con el nuestro…

 

 

 

 

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