¿Porqué dejamos que los demás nos compliquen la vida? ¡Cómo si no nos la complicásemos bastante nosotros mismos solitos!

Siempre nos preocupamos del qué pensarán de nosotros, del qué dirán o dicen, de quedar bien con todo el mundo en detrimento de nuestra tranquilidad espíritual y nuestro buen estado de salud. Es agotador intentar agradar a todo nuestro entorno.

Si estamos bien con nuestro yo, si nos parece que nuestra actuación es correcta alejémonos de las influencias ajenas y no dejemos que nos hieran críticas a veces injustas.

No somos moneda de oro y no podemos gustar a todos, antetodo tenemos que gustarnos a nosotros mismos, aceptarnos tales como somos, aprender que tenemos una príoridad: nosotros.

¿Cuántas veces nos arrepentimos de una desición que nos crea una obligación no deseada? Para seguir las pautas de los demás, pero si unos cuantos se tiran a un pozo ¿los seguiremos también?

No tengamos miedo al rechazo, cada ser puede opinar lo que le parezca, respetemos la libertad individual, incluso conservaremos las relaciones afectivas si sabemos darles el derecho a elegir y no nos enfademos ante una negativa, nosotros también podemos hacerlo.

Claro que tenemos defectos, la perfección no existe para nadie ni nada, siempre hay un algo negativo en todo, pero las opiniones difieren y no todos pensamos igual. No nos dejemos manipular o influenciar, cada persona tiene su personalidad y su forma de ver las cosas. Somos seres individuales, únicos.

El camino de la vida propia está lleno de ostáculos que solitos tenemos que sortear y vencer. Cada día nos enseña algo nuevo que asimilar, guardarlo en nuestra mente para no olvidarlo. ¿Que cometemos errores? claro, para eso estamos en este mundo, para tropezar .y corregir lo que hemos hecho mal, aprender de nuestros fallos, perdonarnos y no volver a cometer el mismo error. Estamos aquí para alcanzar un conocimiento y no lo conseguiremos sin equivocarnos.

Un niño cuando aprender a caminar se cae, se duele pero no ceja en el empeño y al final consigue andar sin ayuda, unos tardan más que otros pero todos terminan haciéndolo. Nosoros somos como ellos,  caemos, nos levantamos y asi toda la vida porque aprender cuesta un gran esfuerzo y siempre sale algo nuevo, algo que no hace avanzar o retroceder. Por desgracia muchos quedamos atrás, tiramos la toalla o no estamos preparados.

Nuestra vida es difícil, el aprender costoso y nos enfrentamos solos… Entonces ¿porqué preocuparnos de las opiniones ajenas? ¿porqué nos cuesta tánto aprender a decir no? ¿porqué no preocuparnos de nosotros mismos antes que de los demás? Ellos tienen otro camino que recorrer y cada uno lo ha de hacer a su manera, a su entendimiento. No nos dejemos caer en la hipocresía.

No digo con eso que tengamos que encerrarnos en nuestra torre de marfil y vivir en plan anacoreta, somos seres sociales y sociables, necesitamos un contacto con nuestro entorno y tampoco ignorar todo lo que no sea nosotros mismos. El egoísmo no lleva a ninguna parte y tenemos una obligación moral de atender a nuestro prójimo pero siempre pensando en las consecuencias. Si damos demasiado nos quedaremos desamparados pero si encontramos la justa medida saldremos más ricos y felices; sin olvidar que si no tenemos un vaso de agua para beber no podremos apagar la sed del hermano sediento o terminaremos agotados y sin recursos.

Solemos actuar según los demás, comprometernos hacia ellos sin saber si podremos cumplir, eso es vivir en un sinvivir; antes de aceptar tenemos que medir nuestras fuerzas sin miedo al rechazo o a la crítica. 

Nuestra vida, la que nos toca es sólo nuestra, si actuamos con el corazón y la cabeza, seremos felices y prodremos compartir con los demás nuestro bienestar anímico.

Sólo aprendiendo a amarnos, a respetarnos, a aceptarnos y a perdonarnos a nosotros mismos y a los que nos rodean tendremos una vida plena.

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