Desde pequeños nos han enseñado a tener fe, pero una fe basada en dogmas equivocados: el miedo a un Dios omnipotente que castiga, en consecuencia quedamos marcados a lo largo de nuestra vida. Siempre pensamos que cualquier revés es merecido y nos cuesta mucho dejar este lastre.

Luego este aprendizaje caduco va desapareciendo pero deja unas cicatrices indelebles, al menos en mi caso. Siempre me culpabilizo por no hacer las cosas de mejor forma, que mis pérdidas afectivas son una especie de castigo, intento justificarme por todo aunque no tenga ninguna culpa pero no sé actuar de otra manera

Hace poco entré en contacto con mi Maestro que, poco a poco me va enseñando pero sigo con estos sentimientos de culpa sin saber qué hacer con ellos, “si hubiera hecho esto…” “si no hubiese dicho aquello” si, si, si, siempre si.

La fe es tener confianza en alguien o algo, igual que un niño que empieza a caminar con la ayuda de alguien en quien confía y gracias a la confianza en si mismo. Fe y confianza van juntas. Pero ¡qué difícil es aprender a confiar en uno mismo cuando durante años nos han machado con sentimientos de culpa, la frase más recurrente es “Dios te castigará”.

Pues yo no tengo fe en este Dios, si Él es amor ¿porqué no ha de perdonarme y amarme aunque tenga defectos? Llegar a la perfección es un imposible por mucho que lo intente.

La oración es una buena forma de practicar la fe, pedir ser mejor persona, tener buenos sentimientos y fuerza para obrar correctamente con buena consciencia, sin olvidar dar las gracias de los dones recibidos y los progresos realizados.

Mi madre tenía una fe ciega en Dios y sin embargo me dijo que tenía miedo porque sabía que se moría…Sus palabras no se me olvidarán nunca y  pienso ¿de qué le sirvió las enseñanzas de toda una vida? ¿y qué podía temer? La muerte corporal no es más que un paso hacia otra dimensión, a ella de poco le sirvió creer en un alma inmortal, practicar su religión y educarme en ella…

No puedo ni quiero creer en un Dios sentado en una nube esperándome con una balanza, mandándome al infierno o al paraiso, este no puede ser mi Dios.

Cuando algo va mal siempre culpamos a Dios pero creo que las cosas pasan simplemente porque al nacer tenemos un destino que acatar para llegar al conocimiento y crecer porque somos parte del universo, no me importa quien esté al mando.

Sólo quiero pensar que la bondad, el amor y el crecimiento me guían, me cuidan, me apoyan y me ayudan a ser mejor ser humano.

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