Vienen las Navidades, para unos tiempos de consumismo, para otros tiempos de recogimiento y para una cierta clase de personas tiempo de practicar la caridad, de preocuparse por los  demás, que una vez al año no pasa nada por perder un poco de nuestro precioso tiempo. conste que no tengo nada en contra de estos eventos.

Me pregunto cada año por estas fechas ¿es que los desfavoridos tienen fechas fijas, tienen un calendario en el estómago, los niños sólo juegan en Navidades? y unos cuantos ejemplos más. En resumen: nos va muy bien que limpiamos nuestra consciencia una vez cada 11 meses.

Apadrinemos un niño, compremos un juguete, demos una cantidad de dinero y seremos perdonados de nuestros egoismos para todo todo un año. ¡Menudo chollo! Los bienpensantes montan sus chiringuitos bautizados con nombres de esperanza, fardan unos cuantos días de solidarios, los artistas montan espectáculos, conciertos y demás farándula sin cobrar su cachet, los hospitales se llenan de famosos, las residencias se quedan pequeñas con tantas visitas, por todas partes se respira la compasión y la caridad. Y una vez acabadas las fiestas, si te he visto no me acuerdo, volvemos a nuestra vida confortables¿Y los demás días del año? Los pobres, los abandonados, los niños, los parados, todos vuelven a caer en el anonímato. Conclusión, si somos compasivos en Navidad, los días restantes no cuentan, nos hemos lavado bien y hasta el año que viene.

Vamos a ser coherentes por favor, ¿nos duchamos, comemos, abrazamos, amamos una vez cada doce meses? ¿Sufrimos una vez al año? ¿Porqué no seguir con nuestra solidaridad el resto del año? Los necesitados viven el día a día lo mismo que nosotros, luchan lo mismo que nosotros simplemente porque son como nosotros: unos seres humanos. ¿O es que el amor hacia los demás tiene fecha de caducidad? Entonces tenemos la obligación moral de ayudarles con lo que buenamente podamos. Dejemos de ir a un cine y con el dinero de la entrada podemos comprar comida o cosas de primera necesidad.

Si todos emplearamos un día al mes en ir a visitar los abandonados, los enfermos, los ancianos prarticaríamos a verdadera solidaridad, nos sentiríamos útiles y mucho más realizados, y las personas que iríamos a ver serían inmensamentes felices. No hablo ahora de cosas tángibles sino de demostraciones de amor, de una conversación cortita, unas risas, un consuelo, un abrazo, gestos necesarios para vivir como humanos que somos, todos tenemos nuestro corazoncito y necesitamos sentirnos vivos a través de gestos cariñosos. Que no sólo vive de pan el hombre dijo Jesus de Nazareth.

Está muy bien eso de despertar nuestros buenos sentimientos, ¿pero porqué no hacerlo de forma continua?. El amor no entiende de fiestas, calendarios y días señalados. El amor ha de convivir con todos nosotros cada segundo de nuestra existencia y caridad racional es parte de él y

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