Me acuso de ver la tele, mea culpa, mea máxima culpa, al estar sola me hace compañía y me gusta ver películas, documentales y series divertidas, lo demás no me interesa.

Ya vale de basura

Ahora que se acercan las Navidades y que estamos en plena campaña electoral me doy cuenta más que nunca de la inmoralidad de esta caja tonta y del dinero que regenera. Estamos en la cumbre del consumismo.

Pasamos alegremente de los anuncios consumistas a las falacias politizadas de los candidatos a las próximas elecciones.

¡Quiero comprar!  Sí

quiero comprar todos estos perfumes tan estupendos que van a poner a mis pies todos los hombres de España, quiero comprar todas las cremas que borrarán las arrugas de mi cara y poder alardear de un pelo brillante  sin canas, quiero comprar esta ropa tan elegante que me rejuvenecerá, quiero comprar los cuerpos y las caras de estas hermosas mujeres que se quitan un abrigo de piel genuina para lucir mejor aquellas joyas tan preciosas y los suplementos del summum de la elegancia. Señoras, ¿tan ingenuas son que pueden pensar que se parecerán a estas maniquis y que enamorarán el galán de turno? Mientras que la mayoria de nosotras estrenaremos el chaquetón de hace unos cuantos años y haremos malabarismos para estar presentables.

Quiero comprar, sí

Ordenador infantil

quiero comprar a los niños todos los juegos de última moda, todos los juguetes para nuestros hijos que aún creen en Papa Noel y los Reyes Magos. ¿Han pensado en ellos señores del gremio? En estos niños que escriben su carta a sus Majestades con su mejor letra, que miran embobados los escaparates y se empapan de vuestra propaganda en estos  anuncios suyos pululando por todas partes. Ustedes les ponen la miel en los labios de forma cruel sin pensar más que en sus buenos beneficios. ¿Y qué podemos hacer los padres en paro agobiados por la crisis? No mirarles a los ojos para no echarnos a llorar leyendo la terrible decepción que se llevarán al abrir sus regalos debajo del árbol (si podemos comprar uno). A vosotros poco os importa, nos os falta vuestros buenos euros para cubrir a vuestros hijos con todo lo que han deseado pero nosotros nos tendremos que empeñar un poquito más porque cada uno se quiere a lo suyo, también los pobres tenemos sentimientos y valen lo mismo que los vuestros. 

¿Y ustedes señores políticos, cómo pueden tener la desfachatez de prometer el final de la crisis con tanto aplomo? Esta crisis que han provocado ustedes mismos escudiéndose detrás de la legalidad. Están jugando con nosotros, el pueblo llano, haciendo trampas y proclamando milagros imposibles. ¡Ya está bien de ser como los falsos profetas asegurándonos un cambio radical! Dejen de pensar que son dioses infalibles, dejen de llenarse el bolsillo con lo que nos corresponde por ley, dejen de tomarnos el pelo con tal de no soltar el poder adquirido gracias a nuestros votos, dejen de tomarnos por idiotas, dejen que llegue el día 20 para que ya no les tengamos hasta en la sopa, déjennos en paz vivir nuestras miserias.

Pues eso, confieso que veo la televisión, pero últimamente mi estómago se resiente ¿será por las nauseas y las ganas de vomitar que me dan los anuncios?

                                                                  PARA RECORDAR…

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