Gerda Taro.

Gerta Taro fue una de la más grandes periodistas injustamente olvidada, la pionera de las corresponsales de guerra pero la memoria española no tiene sitio para los miembros destacados de la Guerra Civil.

Gerta Taro de apellido Pohorylle nació en Sttugart en 1910, fue una joven inquieta que destacaba por sus ideas avanzadas por la época. Hija de judíos burgueses entró muy pronto a formar parte de movimientos socialistas y obreros. Con la llegada de los nazis a Alemania decidió huir a Paris tras una detención. Allí conoció a un judío búlgaro Friedman que intentaba vivir de la fotografía, se hicieron novios y él le enseñó todo lo que sabía de su oficio.

Gerda y Friedman

Como no les iban bien las cosas decidieron inventar un personaje llamado Robert Capa, un reputado fotógrafo venido a Europa desde los Estados Unidos. El truco tiene mucho éxito, venden sus fotos a precios desorbitantes y comienzan a ganar dinero.

En 1936 comienza la Guerra civil española, este hecho marcaría sus vidas para siempre, se embarcan los dos en la aventura de fotografiar los acontecimientos, mandando sus fotos a las revistas francesas Regards et Vu.

Con el tiempo se distanciaron y André Friedman se quedó con el nombre de Capa, Gerta siguió su camino en solitario a través del país destrozado, haciendo fotos que pasarían a la historia. Su primer gran reportaja fue la batalla de Brunete (del 6 a 25 de julio de 1937) donde asistió al triumfo del ejército republicano en la primera fase, su reportaje que fue publicado con muchísimo éxito el 22 de julio en Regards le dio un gran prestigio. Sin embargo cuando las tropas nacionales bombardearon salvajemente Brunete dejando miles de muertos Gerda volvió para seguir con su tarea.

En las trincheras

Allí murió Gerda, durante la retirada de las tropas republicanas se subió al estribo del coche del general Walter miembro de las Brigadas Internacionales, cayó en pleno bombardeo detrás de un pequeño terraplén, un tanque republicano haciendo marcha atrás cayó sobre ella. Fue trasladada al hospital inglés El Goloso en El Escorial donde falleció pocas horas después el 26 de Julio de 1937, tenía tan sólo 27 años.

Su cuerpo fue repatriado a Francia donde la enterraron con los grandes honores del partido comunista francés.                              

El tanque que mató a Gerda

                                                

Gerda Taro era una militante política antes de una fotógrafa, símbolizando las necesidades de una República, su contrato con el periódico de tendencia comunista dirigido por Louis Aragon atestigua esta autonomía. Gerda viajó por toda España fotografiando cada vez más de cerca los acontecimientos y el sufrimiento de los militares y civiles, jugándose la vida sin pensar en el peligro. Por desgracia, al morir tan joven su estilo no está bien definido

Bombardeando a la población civil

El mundo entero hablaba de ella; una marca de chicles de Filadelfia la incluyó en una colección de cromos en 1938. Todo el mundo hablaba de esta pequeña, joven y hermosa mujer olvidando su gran carrera, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial desaparecieron prácticamente todas sus fotos a veces atribuidas a Capa depositario de su legado.

Paradojicamente fue el bíografo de Capa que hizo justicia publicando sus fotos en 1985.

Gerda Taro entró en el mundo de los fotógrafos célebres en 1994 cuando Irme Schader escribió un libro “Gerda Taro. Una fotógrafa revolucionaria en la guerra de España”.

Población civil

El Internacional Center of Photografy organizó una exposición de sus fotografías en Nueva York.

François Massero publicó una bíografía poética “La sombra de una fotógrafa” sobre ella.

Gerda Taro había entrado en la historia.

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