Derechos de los niños y de los animales

Nadie es propiedad de nadie

LOS tiempos han cambiado y mucho, cada vez nos damos más cuenta que no somos ni propietarios, ni la propiedad de nadie. Aún podemos ser dueños de objetos pero nunca de seres vivos.
Hasta hace unos años, las mujeres eran propiedad del marido teniendo que pedirle permiso para cualquier papel como el carnet de conducir, si sufrían vejaciones y malos tratos la ley no las amparaba,  dependían de él económicamente y para criar a los hijos. Pasaban de pertenecer al padre para pertenecer al marido.Las mujeres nos imaginábamos ser la dueña exclusiva del esposo, nada más lejos de la realidad, él podía salir a divertirse mientras ella se quedaba en casa con los niños.Los padres tenían plenos poderes sobre los hijos, los maestros podían ejercer su autoridad frente a los alumnos, los jefes podían abusar de sus subordinados, los animales dependían de la actuación de sus dueños.
La ley vigente en la mayoría de los países ya no defiende estas costumbres anscestrales, al contrario defiende la no-propiedad de los seres vivos. Gracias a estos cambios se han reducido considerablemente los malos tratos, psíquicos y físicos.
La violencia de género, la pederastia, los golpes en las escuelas, la dependencia del subordinado hacia su jefe y la no-protección a los animales se pueden denunciar, cualquier forma de violencia o abuso a un ser vivo es castigado, aunque muchos se queden aún callados por miedo, por falta de información, por verguenza, pero poco a poco vamos avanzando.
La mujer y los niños no tienen más que descolgar un teléfono o que algún familiar, vecino o conocido denuncie, partidos políticos defienden los derechos de los trabajadores, varias asociaciones militan en defensa de los animales y muchos países prohiben los deportes practicados con ellos.
Está claro que queda mucho camino por recorrer, revisar leyes demasiado permisivas como la del menor delincuente, pero vamos en buena dirección.

Tenemos que asimilar que si hemos adquirido derechos también tenemos obligaciones pero sobretodo tenemos que comprender y aceptar que nadie puede ser dueño de nadie.

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