Después de la aceptación viene el bienestar, pero no siempre funciona, seguimos con nuestras dudas, nuestros problemas diarios… que no nos dejan disfrutar plenamente de nuestra vida. Tenemos que confíar en nosotr@s mism@s, descubrir nuestras capacidades y deseos, cuidarnos física y mentalmente “mens sana in corpore sano”.

La llave de la felicidad está en tí

Nuestro cuerpo es nuestra Herramienta más preciosa, una persona enferma no puede rendir al máximo y si no nos mimamos un poco nos estropeamos lo mismo que un coche no arranca si no se le pone gasolina. Dormir y comer lo que nos pide el cuerpo, claro que hay que alimentarse de forma inteligente sino nos empezarán a salir cosas muy negativas; el dormir para algunas personas es esencial, sin las horas de sueño necesarias vamos como zombis.

Luego tenemos que buscarnos distracciones para dejar descansar nuestra mente y fortalecernos, el estar siempre haciendo “deberes” resulta muy nocivo a la larga. Los niños tienen que jugar, saltar, olvidarse de la escuela y derivados, dejad que elijan lo que más les guste ¿Porqué obligarle a kárate si le apetece jugar al football?. Nos pasa lo mismo a nosotr@, dediquemos unas horas para leer, ver una peli o caminar, lo que más nos apetezca.

Es primordial relacionarse con otras personas, hasta los lobos viven en manada. El comunicarse, el tener una conversación, un intercambio de pareceres, una reunión con amig@s o vecin@s, incluso con personas desconocidas también es gratificante; el ser humano tiene el don de la palabra, empleémoslo para exteriorizar nuestros sentimientos, nuestros estados de ánimo; es bueno oir nuestra voz, libera muchas tensiones. No vamos a ganar nada aislándonos continuamente, empezaremos a rumiar negativamente. No tengamos verguenza de pedir apoyo cuando estamos muy tristes, llorar en un hombro compasivo nos libera mucho más que si estamos solos. Pero guardémonos un espacio, una intimidad un momento dado, aprendamos a decir no y tengamos consciencia de que no somos el salvador de la humanidad, también nosotr@s somos frágiles, dar demasiado nos dejará exaust@s y no podremos ayudar a l@s demás ¿Quién puede apagar la sed de alguién si no tiene un vaso de agua para él mismo?

Tenemos que valorarnos, nuestra autoestima ha de ser bien alta, no somos nunca menos que nadie y cuando nos parece haber hecho algo bien darnos un premio, el autoregalarse es muy agradable.

Si estamos enfadados, dejemos aflorar lo que sentimos, desahoguémonos, la ira contenida sólo produce frustraciones, lo mismo que no comentar tu herida con la persona que a veces sin darse cuenta te ha ofendido, aclarar situaciones equívocas libera. Si notas un rechazo, generalmente la culpa es del que te rechaza, intenta preguntarle, el diálogo os enriquecerá a l@s dos.

No dramaticemos nunca, adelantarse al futuro es inútil, lo que más tememos se arregla normalmente mejor de lo que esperábamos, vivamos el presente, nos ahorraremos miedos injustificados.

Si nos sentimos incápaces de pensar con claridad sobre un tema, aparquémoslo hasta que estemos list@s para hacerlo. Aprender a dialogar con nosotr@s mism@s es positivo, lo podemos hacer en voz alta o escribiendo, pensemos que somos nuestr@ mejor amig@, amémonos y démonos treguas y perdón. La vida en si es complicada, no la hagamos más difícil.

Si tienes lágrimas en los ojos, llora, si tienes ganas de reir hazlo abiertamente

Si te sientes como un niño, cuidalo.

No sufras si alguién no te quiere, el amor no es una obligación.

                                                                             Si lo ves todo negro, busca colores brillantes.

Rompamos nuestras cadenas invisibles y seremos felices

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