¿Porqué recordamos a nuestros difuntos el día de todos los santos, no sería más lógico hacerlo al día siguiente dedicado especialmente para ellos? Declaro humildememente no tener en mi familia un solo santo ni siquiera un beato…Tampoco me hace falta la verdad, los amaba tales como eran.

A mi entender esta fiesta no es más que un pretexto para viajar, descansar (mejor si hay puente) y consumir para no perder esa buena costumbre, empalmamos Halloween con visitas a los cementerios, no tengo nada en contra pero a mí me parece una solemne contradicción, toda la noche disfrazados de zombis para ir al día siguiente, con cara de circunstancias, lavada si ha habido tiempo y fuerzas a pesar de la resaca machacándonos la cabeza, a “visitar” nuestros difuntos cargad@s de flores carísimas (el negocio primero) que se marchitarán enseguida. El resto del año la gran mayoría de ellos permanecerán en un casi abandono. Sin olvidar de que si vivimos en un pueblo, tumbas y nichos rivalizarán entre si a ver cual tiene más adornos, un concurso en toda regla para acallar murmullos de críticas, ya sabemos que las comparaciones son odiosas, en consecuencia: ¡Viva el despilfarro y el alardeo! El morir es un negocio caro y el recuerdo material también. Pero bueno, allá cada cual.

Confieso que me gustan los cementerios, no soy morbosa Dios me libre, pero me gusta empaparme de la paz que desprenden, admirar auténticas obras de arte, monumentos erigidos con amor para que perdure el recuerdo a lo largo de los tiempos. Me gustan en particular los cementerios pequeñitos al lado de las antiguas iglesias románicas. Las tumbas medio caidas, olvidadas para siempre me producen una ternura infinita hasta tal punto que cuando voy cojo flores tiradas al suelo para alegrarlas un poquito. En los cementerios silenciosos casi puedo tocar el cielo con el dedo, no sé porque pero me es más fácil comulgar con la vida y la muerte, pienso en tod@s l@s que ya han partido dejando su cuerpo a merced del tiempo. Y me siento segura, sin ningún temor ya que sólo l@s viv@s son dañin@s.

Puede parecer una contradicción pero son situaciones muy distintas con sentimientos diferentes. No me gusta la parafernalia, en cambio busco el recogimiento sereno que me ayuda a encontrarme un poco mejor conmigo misma, tomar consciencia de que soy muy pequeñita y efímera, un átomo chiquitito del universo. 

Los cuerpos de mis seres queridos están muy lejos de mí, pero no me importa, eran un simple vehículo que les permitió transitar por la vida, sé que sus espíritus inmortales siguen a mi lado y me dan fuerzas para seguir caminando. Tod@s han marchado dignamente, en silencio y sin aspavientos, el amor no se expresa con ruido ni lujo, el dolor no ha de ser un espectáculo, los sentimientos penosos tienen que permanecer calladitos en lo más íntimo de nuestro corazones.

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