Miriam Lewin fue uno de los testigos más destacados en el juicio contra los acusados del caso ESMA. Nacio en el 1957 y siendo aún menor de edad mientras estudiaba periodismo fue arrestada y llevada como otr@s much@s a la ESMA, cuartel general de los militares sentenciados hace poco. Con 19 años militaba en las Juventudes Peronistas y viendo el cariz que tomaba la situación política se escondió hasta que salió una noche a llamar desde una cabina a su abuela gravemente enferma según declaró ella. Siempre llevaba una pastilla de cianuro que intentó tomar por miedo a las torturas que la obligaran a delatar sus compañer@s pero se la hicieron escupir según narra ella. La arrestaron y la torturaron poniéndole bolsas de plástico en la cabeza hasta perder la respiración y con descargas eléctricas. Miriam tuvo la enorme suerte de hablar varios idiomas y entró a formar parte del grupo de los esclavos al servicio de los militares, preparando la canditatura de Emilio Eduardo Massera lo que le permitió sobrevivir. Cuando fue liberada marchó a los Estados Unidos volviendo a Argentina 4 años después.

En 1985 fue testigo en el juicio a las Juntas. Ahora está especializada en periodismo de política e investigación en la radio y la televisión. En 2009 participó con Eduardo Anguita en Radio Nacional con el programa Carbono 14. Produjo el documental de Eduardo Yedlin “La escuela”, escribió cuentos infantiles y es coautora de “Ese infierno, conversaciones con 5 mujeres sobrevivientes de la ESMA”. En el 2010 con el guionista Marcelo Camaño creó un programa en la Radio Nacional Secretos Argentinos, una especie de radio teatro narrando los últimos hechos periodísticos estando ella a cargo de las investigaciones.El mismo año fue premiada por la Bienal internacional de Radio México en la categoría de Radiodrama. Fue nombrada 6 veces al premio Martín Fierro en la categoría Mejor Labor Periodística en Radio y Televisión

Hoy en día Miriam tiene muchos detractores que la acusan de haber pertenecido a la Organización Terroristas Montoneros, de haber mentido en el juicio y haber omitido declarar que dentro de esa organización era una figura relevante y acostumbraba a poner bombas. Sus apodos en la lucha eran: la Polaca, la Gringa y Peny. En Marzo del 2010 Horacio Ricardo Palma publicó que Miriam Lewin mintió sobre sus supuestas torturas, que veía a sus padres, que llevaba una vida más bien cómoda yendo de parranda y festejando fechas señaladas, declara que allí conoció a su pareja y tuvo un hijo en 1979.

¿Quién miente? ¿Quién dice la verdad? o ¿Sólo se dicen verdades a medias? Nunca lo sabremos con exactitud y allá cada cual con su consciencia. Miriam Lewin salió con vida y eso no la hace peor que l@s much@s muert@s. No somos nadie para hacer un juicio paralelo pero sí podemos intentar evitar que se repitan las atrocidades vividas por un@s jóvenes idealistas.

 

 

 

 

Anuncios