Acabo de leer que Muamar el Gadafi ha recibido por fin sepultura en secreto. Ignoro si es verdad u otra mentira a las cuales nos han acostumbrado los medios de comunicación pero yo deseo que la noticia sea auténtica, que un cadáver más en medio de esta terrible masacre pueda reposar en paz.

Nadie tiene derecho a profanar el cuerpo de un ser vivo o muerto, sea o no un monstruo porque nos profanaremos a nosotr@s mism@s  y nos convertiremos en su imagen y semejanza; si hablamos de paz tenemos que actuar pacíficamente, si queremos respeto hemos de respetar y si buscamos amor tenemos que darnos sin límite. De poco nos servirá rasgarnos las vestiduras si fomentamos el escándalo, porque la venganza es amarga y provoca más revancha a largo o corto plazo, la ley del talión es válida sólo para cuatro iluminados y no podemos jugar a ser dioses. El odio engendra el odio y si nosotr@s queremos vivir en harmonía con nuestro entorno, tener el derecho de llamarnos seres de luz debemos ser ejemplo, de esa sencilla forma podremos alzarnos y protestar y nos oirán y nos escucharán y ganaremos no una batalla sino la guerra porque destacaremos de los violentos sedientos de sangre.

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