Acabo de leer que Benedicto XVI acaba de nombrar tres nuevos santos, sin ánimo de ofender a nadie vamos a tener un lío de mil demonios en los calendarios con la avalancha que está cayendo de nombres pero allá cada cual.

Llegar a santo no es nada fácil, tiene que seguirse un camino bien especificado.

La beatificación:

El futuro santo ha de ser católic@, roman@ y apostólic@, haber fallecido unos 50 años antes < si su cuerpo permanece incorrupto, tiene más puntos a su favor >, haber demostrado virtudes heroícas o sufrido el martirio, haber obrado un milagro en vida y por último tener unos cuantos testimonios a su favor (este es el paso más sencillo) y-o mejor aún haber fundado una orden religiosa.

La canonización:

Han de pasar unos años de estudios, más testimonios, etc…y un segundo milagro después del fallecimiento, después de cumplir todo este protócolo el Santo Padre de turno declara el finado o finada sant@ que entra a formar parte de la cohorte celestial con pleno derecho a tener sus nombre y apellido en un día determinado del año.

Y yo me pregunto ¿porqué no nos nombran sant@s a l@s de a pie, a l@s que vivimos penosamente el día a día? Vamos a ver: sufrimos el martirio en la cola de INEM, pasando frío o calor o mojándonos como pollos mientras tenemos aún la fe y la esperanza de encontrar algún trabajo y rezando en voz bajita a los mandamás para que cambien la situación y haciendo acopio de virtud heroíca para aguantar el tipo. Nosotr@s hacemos milagros diariamente con el sólo hecho de poder ir a comprar lo suficiente para alimentar a nuestra familia, dar una formación a nuestros hijos, vestirlos, conservarles un techo y darles una cierta calidad de vida, todo eso intentanto no derrumbarnos y no robar y no matar… Si esto no es un milagro que nos cojan confesados, nunca mejor dicho. Claro que no hemos fallecido pero estamos Muertos de asco, de tanto luchar, de tanta injusticia y sólo sobrevivimos con el corazón encogido por miedo al porvenir de las siguientes generaciones (otra forma de martirio).

Para los testigos ningún problema: el banco, las tiendas donde compramos, etc…

Creo sinceramente que tenemos todas las papeletas para ser sant@s, obligados sí pero santos.

¿No es un buen ejemplo de Sant@?

Anuncios