Tod@s tenemos un dios dentro de nuestro ego, lo aceptemos o no es así, amenudo pensamos que somos los mejores, los más inteligentes etc, etc. Craso error, somos seres humanos individuales con lo malo y lo bueno de tod@s ni más ni menos. ¿Porqué no practicar un poco la humildad?

La palabra Humildad viene de Humus no de Humos, la humildad es reconocer nuestras propias limitaciones y actuar en concequencia; Humus se traduce en latín como Humilis que además de significar humildad se traduce por bajo de la tierra o humus; ya que en tiempos antiguos se pensaba que las depresiones, las emociones y los deseos eran causados por irregularidades en las masas del agua y debido a ser un sentimiento propio se enfatizó desde siempre en la religión y la ética. ¿Cuántas veces hemos escuchado “menudos humos tiene este o aquella” por su comportamiento ingreido y de paso insoportable?

La nocion de Kant es la humildad como virtud central en la vida.

También es la virtud central del Taoísmo según las enseñanzas del Tao Te Ching.

Mahatma Gandhi afirma que la verdad se falsea sin la humildad.

Nietzsche describe la humildad como una debilidad, una falsa virtud que esconde las decepciones interiores.

Para santa Teresa de Jesús la humildad es andar en la verdad.

Los grados de la humildad son: conocerse, aceptarse, negarse para finalmente darse.

Algunas personas que no consiguen sus metas suelen decir que es debido a que son poco representativos, que son personas sencillas y humildes, se esconden detrás de una falsa humildad. Lo más importante es reconocer lo que somos, lo que podemos lograr y vivir en la realidad. Tenemos que valorar nuestras cualidades, nuestras valías sin caer en el extremo de la vanidad, cuidar simplemente de nuestra autoestima; debemos tratar por igual a las personas de menor categoría social o intelectual que nosotros, ellos siempre tendrán algo que enseñarnos, pero tenemos que tratarlos sin paternalismos, sin aspavientos empalagosos que podrían herirles. Tampoco debemos utilizar a los pobre para practicar la bondad y la caridad, no son nuestros conejillos de laboratorio.

Para much@s sólo cuentan las apariencias, tienen bulimia de vanidad y poder, disfrutan siendo envidiados y viven detrás de fachadas sin edificio. Les encanta fardar por fardar, lucir cochazo, piso de lujo en una zona residencial y torre en la playa sin olvidar el refugio de invierno en una estación de esqui renombrada, procuran a toda costa que les inviten a fiestas vip y codearse con la “crème de la crème”, mirando con desprecio paternalista a l@s menos ¿afortunad@s?, paseando perros con pedigree;  la mayoría vive por encima de sus posibilidades, en una cuerda floya económica que al final les pasará factura. Los auténticos, los de cuna viven sin preocuparse de la envidia que pueden causar y suelen tratar a tod@s de igual a igual. ¿Han conocido o escuchado un priviliegiado intellectual vanagloriarse de sus logros? Son los humildes por antonomasia. Los vanidosos son en contra unos pobres de espíritu siempre disconformes.

La humildad bien entendida nos procura bienestar interior, amig@s y reconocimiento por parte de los demás, nos abre puertas insospechadas de felicidad.

 

 

 

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