El origen de las vírgenes negras coincide con los principios del culto cristiano adoptando les efigies de las diosas romanas en el bajo imperio romano, como Isis, Cibeles o Artemisa símbolos de fertilidad. Todas tienen la piel oscura y a veces son totalmente negras. 

Isis romana
En América latina se encuentran también efigies de vírgenes negras debido a la influencia de los conquistadores españoles pero con representaciones de  efigies  amerindia o africanas como Pachamama o Yemayá 

Pachamama

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El enigma de las vírgenes negras.
Durante el Medievo, las vírgenes negras fueron veneradas en numerosos centros de culto, una relación simbólica de la madre de Dios con la tierra anscestral y sus diosas. Eran interpretadas en el conocimiento iniciático como “las luces de la noche” dadas y recibidas en las tinieblas, de allí  su singular colocación: una cripta (Chartres), una cueva (Rocamadour), una iglesia negra (Aurillac), igualmente se relacionaba su hallazgo con sarcófagos, pozos sagrados, abismos o tumbas. No tenían relación alguna con la muerte a pesar de la obscuridad sino con las catacumbas donde se reunían los primeros cristianos y los lugares sombríos de la iniciación.
Los cultos precéltico y céltico tenían mucho en común con las grandes religiones y mitologías de la humanidad  y en religiones pre-colombinas y africanas
La diosa Tierra es fecunda por naturaleza e invocada por las mujeres estériles, de allí que en la Edad Media las vírgenes negras se representaban con una sútil presencia solar (sol-tierra, masculino-femenino). De hecho en algunos casos la virgen negra está colocada directamente en un lugar consagrado a Belen, el equivalente celta a Apolo el dios del sol griego.

Monte Saint-Michel (Francia)

 
El monte Saint-Michel fue construido sobre “la tumba de Belen”, así como Sara la negra venerada por los gitanos fue descubierta en la antaño llamada ciudad de Rá, dedicada al dios egipcio del sol.
El descubrimiento de estas vírgenes se asocia con el toro y el buey, animal viril y solar por excelencia, desentérrando la efigie de la tierra o en el hueco de un roble, arbol sagrado druida, cuya madera se vuelve negra con el tiempo por ejemplo Nuestra Señora de Coral en Prats de Molló. Coral significa madera de roble en catalán.
De esa forma la Diosa- Tierra se convierte en la Virgen que dará a luz un hijo salvador de la humanidad; teoría frecuente en otras religiones: Khrishna, Horus o el Merlín céltico nacidos de una virgen.
La idea parece provenir de san Bernardo y las minorías monásticas del Medievo.
¿Y porqué el color negro? Se utiliza simbólicamente para representar el color de la tierra fecundada, fuente de vida. La Diosa-Tierra implica el color negro.
 
 
Cuando los españoles invadieron Méjico llevaron con ellos el culto a la

Virgen de Guadalupe

virgen de Guadalupe que reemplazó el Dispater, una piedra negra y lisa.
 
Los escultores medievales empleaban a propósito el color negro recalcando que la virgen negra era a la vez la María cristiana, la Diosa-Tierra céltica y la Isis egipcia, situándola como el principio femenino del Universo y recordando el cantar de los Cantares:  “soy negra, y no obstante, soy bella”.
El color negro no fue utilizado más que para la virgen María, salvo en una ocasión excepcional: en un vitral dedicado a santa Ana, madre de la virgen María, en la catedral de Chartres en Francia.
Los vestidos de las vírgenes negras antiguas eran pintados sobre la misma madera y con cintas encoladas siempre de color azul, blanco y rojo, los tres muy representativos en la alquimia, añadiendo al final el color dorado, transmutación de todos los metales vulgares y símbolo de la perfección iniciadora. Eso demuestra que los artesanos medievales no dejaban ningún detalle al azar siguiendo al pie de la letra las enseñanzas de las reglas iniciáticas.
Las vírgenes negras están estrechamente relacionadas con la antigua orden de Temple, los Benedictinos, el agua y la similitud de sus apariciones. Todas están esculpidas en madera, con postura hierática, estáticas y despegadas de expresión afectiva hacia el Niño, ellas son siempre el eje de la escúltura.
Pocas de estas vírgenes negras siguen intactas por el paso del tiempo pero con métodos de restauración modernos y con ayuda de referencias de la época medieval se las intenta conservar en un estado parecido al original.
 
 
 
 
 
 
 

Virgen de Begoña

 
 
 
                                    Dedicado a Bertha con cariño.
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