Estos días en Jaca fueron para mí un pequeño recuerdo-homenaje a dos grandes militares que dieron su vida para obtener un mundo mejor: Fermín Galán Rodriguez y Miguel Ángel García Hernández, habían trabado una estrecha amistad compartiendo las mismas ideas políticas y se rebelaron contra el general Berenguer ( Dictablanda.)  Habían tenido noticias de los cambios políticos en su pais y ambos eran militares de carrera convencidos. El 12 de Diciembre de 1930, proclamaron el Comité Republicano Nacional desde el ayuntamiento de Jaca, el único sitio civil.

Fermín Galán Rodriguez nació en San Fernándo (Cadiz) y había luchado en varios frentes, sus ideas poco ortodoxas para la época le mandaron prisionero al castillo de Montjuich (Barcelona) donde coqueteó con pensamientos anarquistas y escribió un ensayo “La nueva creación”. Después de la proclamación en Jaca se marchó hacia Huesca, en las montañas de Cillas se encontró en medio de un combate cruento y sus compañeros le obligaron a subir a un coche en dirección a Biscarrués donde se entregó al alcalde, allí lo arrestó la guardia civil y lo llevó a Huesca.

Miguel Ángel García Hernández había nacido en Vitoria (Alava) en el 1900, tenía el grado de capitán en servicio. También se marchó a Huesca por Ayerbe donde fue arrestado y conducido a Huesca.

 Una serie de circunstancias nefastas había abortado el plan: nieve, mala coordinación, hambre…

Después de un juicio sumarísimo fueron condenados a ser fusilados y al día siguiente, a pesar de ser Domingo, fueron ejecutados contra las tapias del polvorín de Fornillos cerca de Huesca. García Hernández aceptó los últimos sacramentos, Galán Rodriguez los rehusó y dio él mismo la orden de abrir fuego, cayendo con el grito de “Viva la República”, sus cuerpos fueron sepultados en el cementerio civil de Huesca, era el 14 de Diciembre de 1930.

Cuatro meses después se proclamaba la segunda República Española y el monarca marchaba al exilio. Toda España rindió honores a los dos insurrectos que llevan desde entonces el apodo de “Los Mártires de Jaca.” Eran sólo unos hombres amantes de España, heroes a su pesar pero su muerte no fue en vano, aunque no vieron instaurada la República dieron el “empujoncito”.

¿Cuántos hombres, mújeres y niños han de morir para que alcancemos un mundo mejor y más justo?

Este es mi pequeño homenaje, para reavivar la memoria de España, esta memoria que nos intentan borrar a toda costa, si los españoles olvidamos nuestra historia más reciente poco nos quedará y volveremos a caer en el olvido.

Un abrazo.

 

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